Los alumnos del colegio público Santa Olaya aprendieron ayer el valor de vivir en un mundo global, pero sin despreciar las culturas particulares de cada uno. Fue durante una jornada en la que participó toda la comunidad educativa del centro, incluidos muchos padres, quienes aportaron su granito de arena para explicar sus culturas de origen. Unos leyeron poesías en lenguas tan dispares como el romaní, el chino o el portugués, y otros prepararon un suculento menú, en el que no faltaron los platos más exóticos.
La elección del Santa Olaya como escenario no fue casual: el colegio de la zona Oeste es uno de los que más alumnos inmigrantes acogen, tal y como certificó el director, Miguel Muñiz. «Tenemos 180 estudiantes y unos 45 son extranjeros, de diez nacionalidades distintas», comentó.
Pero que nadie piense que aquello era la torre de Babel, ya que todos se entendieron a la perfección, incluida la concejala de Educación, Carmen Rúa, quien reivindicó el asturiano como lengua materna, al dirigirse a los presentes empleando la llingua. Además, Rúa recordó que el Día de la Lengua Materna se celebra porque en 1952 murieron varias personas por reivindicar su idioma en Bangladesh. «En Asturias, seguimos igual en 2006, porque, aunque no mueren personas, se está conculcando un derecho constitucional», apostilló.
Rúa, quien acudió al centro en compañía de la directora de la Oficina Municipal de la Llingua, María Xosé Rodríguez, y de la edil del PP Luisa Peláez, remarcó que «queremos hacer reflexionar a las familias de que hay que aprender las lenguas del mundo, pero que no deben olvidar su lengua materna. Un mundo uniforme sería muy triste», apostilló.