«A los 'boys' no vamos, que somos muy serias». La carcajada llena la cafetería. Beni, Conchita, Pili y Ana rondan los 58 («pon eso para todas, qué más da») y son el ejemplo de la tradición. Después de más de 20 años, siguen comadreando, sin permiso de nadie, sólo faltaba, «que hace 20 años tampoco lo pedíamos».
En total, son una docena de mujeres, la mayoría procedente de Mieres, esposas, madres y abuelas que no perdonan Comadres. Bueno, lo cierto es que no perdonan ningún jueves del año. Ni ningún cumpleaños, boda o bautizo, a pesar de que reconocen que «los nietos nos atan mucho». No importa, siempre hay un hueco y más «si hay algo que celebrar».
Algunas de ellas se conocen desde que tenían cinco años. El resto se fue conociendo en cursillos, en el vecindario, «en el colegio de los críos». Reunidas en la cafetería en la que se suelen citar, explican que han decidido adelantar sus Comadres al miércoles, porque algunas de ellas tienen doble compromiso. Ayer, el grupo casi al completo merendó en el Hotel Begoña. Pero en dos décadas les ha dado tiempo a pasar por muchos establecimientos hosteleros de la ciudad. Y recuerdan cada uno de ellos, mientras ríen sin dar demasiados detalles del motivo de las carcajadas, aunque apuntan a Pili como la causante de la mayoría de ellas. «Nada más sentarnos empieza a contar chistes y no para», dice Conchita.
En una ocasión, dicen, fueron a la cena de la Tertulia Feminista Les Comadres, el año que premiaron a la periodista Gemma Nierga. Pero, salvo esa excepción, prefieren montar la fiesta por separado, sin políticos de por medio.
Sea donde sea, no perdonan el picadillo, los picatostes y los frixuelos. Y con los 'boys' descartados, se quedan con la merienda y poco más porque «somos muy buenas y nos recogemos pronto, aunque, que quede claro, podríamos trasnochar perfectamente», aclaran las cuatro. Algún año han repetido cita para ir a escuchar la Coplas de Carnaval de Jerónimo Granda.
Cuando ellas empezaron a salir, aseguran, «no lo hacía nadie». Pero han mantenido las ganas y «la tradición». Y prometen que «estamos muy unidas y lo estaremos hasta que seamos viejas». Nueva carcajada. Y ya no paran. Porque 20 años, aunque algunos digan que no son nada, dan para muchos encuentros, recuerdos y anécdotas.
Y Beni, Conchita, Pili y Ana seguirán acumulando, porque tienen la firme intención de continuar con sus encuentros. El jueves que viene, anuncian, «aquí estaremos de nuevo». Y el siguiente, y el siguiente... Y se quedan con el café, hablando de los hijos, de los nietos, de los viajes hechos y por hacer. Y riendo.