«Esto es un reconocimiento a todas las mujeres que desde hace 20 años han trabajado desde el anonimato y con su lucha han permitido que hoy haya una vicepresidenta del Gobierno». Y la que ocupa ese cargo no pudo recibir más aplausos. María Teresa Fernández de la Vega se dio anoche un auténtico baño de multitudes, femeninas, eso sí, pues ni siquiera el Delegado del Gobierno, Antonio Trevín, pudo pasar de la puerta. De la Vega fue nombrada Comadre de Oro y respondió con varias cosas. En primer lugar, con agradecimiento. Después, con satisfacción por volver a una ciudad «en la que tengo personas muy queridas» y por último, con un homenaje a las 300 presentes.
Todo ello, dejando muy claro que el premio que ayer recibía de la Tertulia Feminista Les Comadres es compartido. La mitad, aseguró, es «de José Luis Rodríguez Zapatero». También se llevó una parte de premio Adela Gabarri, presidenta de la Asociación de Mujeres Gitanas de Gijón, nombradas Comadre de Oro Especial.
Sidra, besos y fotos
De la Vega saludó, besó, bebió sidra, se hizo todas las fotos que le pidieron. Conoció a la sardina, bautizada ya como Acuarina. Rió con la imitación que anoche se hizo del sociólogo Amando de Miguel, Felpeyu 2006. Y se fue reconociendo que tenía una «deuda moral» con todas las que llenaban el llagar: «Luchar por la igualdad». Quizás como primer pago de esa deuda, ayer mismo anunció que el próximo 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer Trabajadora, se celebrará un Consejo de Ministros dedicado sólo a temas de mujer. Pero no esperará tanto para transmitirle a Rodríguez Zapatero «que aquí hay una fuerza y una energía imparable». Eso prometió hacerlo hoy mismo.