Es asesor del área de Recursos Económicos y Empleo de la Diputación de Barcelona y, como tal, participó durante los dos últimos días en el primer Seminario de Planificación Estratégica Urbana y Territorial que se desarrolló en Gijón. A pesar de que sus conocimientos se especializan más en el ámbito territorial que en el urbano, a lo largo de ambas jornadas Oriol Estela se puso al corriente del plan de vías de Gijón y de la transformación que su diseño propiciará a la ciudad, especialmente en el área de la playa de Poniente.
Y al hilo del cambio que está proyectado sobre la zona, con el acuario y el balneario incluidos, Estela no contempla el traslado de los astilleros de El Natahoyo a El Musel, como propone el sindicato socialista UGT. No se manifiesta con rotundidad sobre el sector naval, pero sí recurre a un símil, el del sector textil, que conoce bien por su implantación en Cataluña.
«Mejor no tocarlo»
«Allí no tenemos construcción naval, pero, apelando a un sector tan sensible como el textil, por ejemplo, ahora mismo en Cataluña sería impensable cualquier medida de este tipo. Por muchas nuevas condiciones urbanísticas que se produjeran, ¿alguien se atrevería a plantear el traslado de alguna fábrica? No. Es un sector en crisis y una decisión de estas características podría afectarle muy seriamente», afirma el experto catalán en recursos económicos y en empleo.
De hecho, es este segundo factor, el laboral, el que más temor parece infundir a Oriol Estela a la hora de valorar la propuesta sindical de aprovechar la ampliación del puerto de El Musel para trasladar a su ámbito la construcción naval. «Cuando un sector es tan sensible, lo mejor es no tocarlo, porque puede suceder que los cambios le afecten negativamente en cuanto a carga de trabajo y continuidad laboral», señaló, en cierta consonancia con las tesis de la alcaldesa de Gijón, Paz Fernández Felgueroso, quien, desde que UGT puso sobre el tapete público el traslado de los astilleros, ha priorizado el trabajo sobre la ubicación.