El precio del billete sencillo de autobús, fijado en un euro, es el aspecto más criticado por los usuarios de EMTUSA. Los viajeros de la empresa municipal expresan esta opinión negativa con un suspenso. En una escala entre 0 y 10 le asignan una puntuación por debajo del 4. Pese a las críticas, el uso de este billete excede apenas el 10% entre aquellos que utilizan el autobús urbano a diario y se acerca al 20% entre quienes los utilizan frecuentemente.
Estos datos se incluyen en una encuesta encargada para conocer los niveles de satisfacción y las necesidades de movilidad de las 50.000 personas que se suben cada día al autobús. La presidenta de la empresa municipal, la concejala Begoña Huergo, presentó ayer en el Antiguo Instituto los resultados junto a Arsenio Valbuena, director de Pragma. Esta empresa especializada realizó 3.462 entrevistas a otros tantos viajeros durante tres días laborables seguidos el pasado mes de noviembre.
Huergo explicó que este trabajo «es independiente y está encaminado a mejorar la calidad del servicio, pues nos permitirá reforzar nuestras debilidades siempre desde un planteamiento de rentabilidad social». La edil de Tráfico y Seguridad Ciudadana también reivindicó la utilidad de la encuesta para la planificación de la compañía municipal, que deberá reestructurar sus líneas cuando entre en servicio el metrotrén.
La puntuación global del servicio que presta la compañía municipal es un notable. La nota exacta que le otorgan los viajeros encuestados es un 7,2. Lo que más valoran es la nueva señalización electrónica y, a diferencia de lo que sucede con el billete sencillo, los precios de los abonos alcanzan el aprobado alto, en concreto, un 6.
Según se desprende del estudio sociológico, el usuario tipo de autobús de EMTUSA es un viajero regular, que utiliza el autobús «a diario o muy frecuentemente, preferentemente mujer o estudiante», y que utiliza el autobús como modo único en su desplazamiento. Además, refleja que la forma de pago del transporte más utilizada -empleada por más de la mitad de los encuestados- es la tarjeta ciudadana.
El trabajo concluye que la demanda cautiva u obligada es muy importante, pero también destaca que «son muchos los usuarios de EMTUSA que utilizan el autobús como alternativa a otros modos, especialmente al automóvil» de forma cotidiana. Sobre todo para ir a trabajar y a estudiar.
Respecto a las motivaciones que llevan a los usuarios a optar por este medio de transporte, la encuesta revela que hay una mezcla de factores que se combinan, como «la comodidad, el coste y evitar los problemas del aparcamiento». Las razones ecológicas también se esgrimen, aunque de una forma residual.
El 70% de los encuestados muestra su conformidad con el actual trazado de la red de EMTUSA, aunque un 23,5% está insatisfecho con la situación de las líneas. Los usuarios descontentos reclaman más frecuencia en algunos trayectos, mayor servicio nocturno, más autobuses en fin de semana y nuevas combinaciones.
Nuevos itinerarios
La demanda de nuevos servicios es planteada aproximadamente por un 15% de los usuarios de la empresa municipal. Las solicitudes de líneas tienen que ver con parroquias rurales como Vega y Deva, y su buena conexión con barrios como La Calzada, Roces y El Musel. También hay quejas, menos frecuentes, sobre el servicio a Somió y Tremañes.
Se reitera, asimismo, la petición de itinerarios en ejes transversales como Pumarín/Nuevo Gijón-La Calzada, Cerillero-Somió y El Llano-Viesques. El resto de demandas se centran en servicios para barrios emergentes como Montevil y Roces, así como en la zona de polígonos industriales.