Cuando llega el antroxu la imaginación de los niños se dispara. Sus cabezas, ya de por sí batidoras creativas, explotan en miles de ideas que les gustaría volcar en sus disfraces. Ocurrencias locas, peregrinas, mágicas y cercanas que se acompañan de cánticos, bailes y el sonido de las pequeñas risas, sobre todo risas, que surgen de las bocas desabrochadas y se esconden en las puntadas de los disfraces, que los adultos preparan y disfrutan como si los vistieran ellos mismos. Ayer, miles de alumnos recorrieron Gijón para estrenar, en los colegios, su nuevos disfraces.
En el colegio de Tremañes, los niños de primero y segundo vestían de payasos, los de tercero y cuarto de catedráticos universitarios y los de quinto y sexto se iban ataviados de doctores. El día se inició con el pregón, pero el desfile por el barrio tuvo que retrasarse hasta que el tiempo dio unos minutos de tregua. Mientras tanto, no faltaron frixuelos, ni comida, así como la música, las actuaciones y los bailes. Al final, llegó el momento de enterrar a la sardina y leer su testamento.
Casacas rojas
En el centro, los niños del colegio Jovellanos desafiaron al frío e hicieron su particular pasacalles desde la calle de La merced hasta el teatro Jovellanos. Los pequeños salieron vestidos de personajes de los cuentos de Hans Christian Andersen. Decenas de soldados vestían las rojas casacas y los chacós negros, mientras empuñaban los mosquetes de cartón. Tampoco faltaron las cigarreras, el emperador, el ángel y los patitos.
En el Corazón de María, los escolares de infantil y primaria se vistieron de mariquitas para celebrar la inminente llegada del antroxu. Antenas coronadas por dos bolas de color, alas, y las motas negras sobre las alas rojas. También los pequeños de la escuela infantil Los Raitanes disfrutaron del día y compartieron la jornada de clase disfrazados o de pollitos o de vacas.
La Calzada celebró su desfile, en el que una gran cantidad de niños aparecieron vestidos de notas musicales. Aunque, la mayoría de los menores iban cada uno 'a lo suyo'. Las calles se llenaron de princesas, de guerreros, Blancanieves, fichas de dominó, Mary Poppins, piratas y mexicanos. También había caretas, muchas, y casi todas monstruosas. Algún Rintintín también andaba suelto, además de las Xanas, que con verdes melenas disfrutaban de la merienda que se organizó en el colegio García Lorca.
Al colegio de Las Mestas regresaron los hippies, en Montevil sonaron los violines y los pianos, en Las Ursulinas hubo de todo, guerreros, vacas... En el colegio Valmayor desfilaron, al son de una música relacionada con un papel, princesas, piratas y ardillas. En el colegio Noega las vacas y los guerreros medievales dieron color y alboroto al patio.