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Lunes, 27 de febrero de 2006
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GIJÓN
AL AIRE
Ultratumba
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EL bien apodado Casacites se incorporó a uno de los paseos filosóficos de la Escuela Peripatética de Caleya más colorado que un tomate de Somió. ¿Congestionado por el esfuerzo que significó haber ascendido a buen paso las empinadas cuestas que acceden a la cumbre del picu San Martín? Sólo en una pequeña proporción, dado que la causa primordial de la rojez era la de llevar una cita recién almacenada en la memoria, que precisaba evacuar urgentemente. Y así lo hizo sin más prolegómenos:

«Vuestra ocupación filosófica es importante, de modo que no soy yo de los que piensa que la filosofía es una ruta con muchos atajos que lleva de ninguna parte a nada. Todo lo contrario, puesto que se me antoja una profesión muy seria desde el momento en que vuestro interés esencial se centra en saber quiénes somos y lo que seremos cuando dejemos de estar aquí.

»Pero decidme, os lo ruego: ¿puede ocurrírsele a vuestro espíritu que esos filósofos colegas vuestros, cuyos escritos leeis con tanta fruición, han encontrado eso que buscáis? Ellos lo han buscado como vosotros, y lo han buscado también vanamente. Vuestra curiosidad ha existido por los siglos de los siglos, como vuestras reflexiones, y la incertidumbre de vuestros conocimientos

(Permítaseme este paréntesis de lucimiento personal, en el que haré gala de mi más alta cota de pensamiento profundo, que es cuando digo lo de :

-Sólo sé que no sé nada, como afirmó el maestro Aristóteles.

-¿Es de Sócrates, so animal! -suele recriminar alguno de los presentes. Y entonces voy y añado con orgullo:

-¿Véis cómo no sé nada de nada? ).

» El más devoto no puede lograr creer siempre ni el más impío no creer jamás, y es una de las desgracias de nuestra existencia: la de no poder asegurarnos de si hay otra vida o no la hay.

-¿Haberiola! -exclamó el existencialista Fredo Kierkagar, y a continuación intervino el escolástico elástico Tomás de Aquisí:

-Tu expresión me recuerda el epitafio de aquel 'playu' que creía en la reencarnación: '¿Palmariola!'.

-Pues esti menda, amiguinos, en el únicu más allá en el que cree ye en el de esi chigre que hay un poco más allá, en el que zamparemos un buen pitu de caleya -concluyó Fartón, el Epicuro de Gozón.



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