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Viernes, 3 de marzo de 2006
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GIJÓN
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El hospital acumulaba ayer 26 habitaciones con tres enfermos y 61 camas supletorias
Familiares de varias personas ingresadas acudieron a Atención al Paciente para reclamar salas menos saturadas Se quejan de falta de espacio y confort para acompañar al enfermo durante el día
SUPLETORIAS. Dos de las camas extra, minutos antes de ser instaladas en una habitación de dos plazas. / CITUOLA
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26 habitaciones triples y 61 camas supletorias. Este es el balance que arrojaba ayer Cabueñes, situación que no defería demasiado con la saturación que el hospital gijonés viene soportando desde hace dos semanas. Aunque el sobreaforo era menor que en otras jornadas, cuando se alcanzaron los 536 ingresos, lo cierto es que ayer la actividad hospitalaria fue, por momentos, frenética. Sobre todo, en horario matinal,cuando se concentran las altas y las entradas de nuevos enfermos.

Los servicios de vascular y oncología ubicados en la quinta planta fueron los que vivieron peor situación, al tener que atender a nueve enfermos de más en la unidad que comparten. En cirugía general, situada en el cuarto piso, las cosas no fueron mucho mejor, con ocho pacientes por encima de su aforo máximo. En el resto de plantas, había ingresados entre cuatro y cinco enfermos de más. Las habitaciones triples estaban distribuidas por los servicios de ginecología, cirugía, traumatología, cardiología, digestivo, medicina interna y neumología.

Molestias y trastornos

Permanecer ingresado en una habitación triple conlleva ciertas molestias. Así, al menos, lo hicieron saber varios familiares de enfermos ingresados, que trasladaron su queja ante la Oficina de Atención al Paciente. Según pudo saber EL COMERCIO, fueron varios los familiares que presentaron reclamaciones y exigieron que el enfermo fuera trasladado a una sala menos saturada.

Los afectados se quejaron de la falta de espacio y de un confort mínimo para acompañar durante el día al paciente. Según señalaron algunos familiares, los enfermos asignados a la tercera cama carecen de armario y de mesilla de noche para guardar sus enseres personales. El poco espacio que queda en la habitación, cuando ésta debe dar cabida a tres camas, impide que el tercer enfermo disponga de silla para acompañante. Tampoco para el propio paciente, que si quiere abandonar el lecho debe utilizar su propia cama como silla.

La junta de personal denunció en reiteradas ocasiones la falta de habitaciones y camas suficientes para atender de forma adecuada a los enfermos que ingresan en Cabueñes. También exigió la contratación de personal, cuyo número actual resulta insuficiente para afrontar la sobrecarga de trabajo.



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