La sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Superior de Justicia de Asturias (TSJA) dictó una sentencia el pasado 15 de febrero que considera «disconforme a derecho» el cambio de grupo de un inspector jefe de la Comisaría de Gijón, en noviembre de 2002, según informó ayer el Sindicato Unificado de Policía (SUP) en un comunicado. Los magistrados estimaron de esta manera el recurso de apelación contra el fallo del Juzgado de lo Contencioso-Administrativo de Gijón, cuyo titular consideraba que la «actitud» del funcionario tenía una incidencia «negativa» en su unidad y que su paso de la Policía Científica a la Brigada de Información no entrañaba un cambio de destino, sino del servicio desempeñado.
El juez entendía que la reorganización que se hizo en la Policía Científica, a priori basada en varios informes internos elaborados por los superiores del recurrente, entraba dentro de las competencias del comisario jefe de Gijón y que, por tanto, se ajustaba a derecho.
El SUP, sindicato policial al que está afiliado el inspector jefe, informó de que la sala de lo Contencioso-Administrativo del TSJA consideró que el cambio de unidad se realizó «sin tener en cuenta los principios de capacidad, mérito, escalafón, idoneidad para el desempeño del trabajo...».
Fuentes consultadas por EL COMERCIO indicaron que antes de que el funcionario pasase a la Brigada de Información, en su unidad, la Policía Científica, se habían producido algunos cambios en la cadena de mando, al hacer la Dirección General de la Policía un nuevo catálogo de puestos de trabajo que establecía una nueva jefatura de grupo y restaba una plaza de inspector jefe.
Sin cargo
El funcionario no pudo conseguir la jefatura de grupo pese a su graduación. Al parecer, el entonces jefe de la brigada redactó varios informes desfavorables y desaconsejó su ascenso. El comisario jefe de Gijón, José Villar del Saz, se hizo eco de los informes y le asignó la nueva jefatura de grupo a otro policía de menor rango que sí contaba con el visto bueno del jefe de la brigada. Con posterioridad, el recurrente comenzó a desempeñar sus funciones en la Brigada de Información tras pasar casi toda su vida laboral en la Brigada de Policía Científica.
En el comunicado remitido por el SUP se recoge un párrafo de la sentencia del TSJA alusivo a todo el proceso: «Resulta cuando menos curioso que por la Comisaría de la Policía Nacional en Gijón se remitiera a esta sala copia de un informe suscrito por el comisario jefe de la misma en el que con fecha muy posterior a la resolución de adscripción a la plantilla transitoria, tras descartar su adscripción a la Brigada de Policía Científica, se señale la inidoneidad del inspector jefe para aquel puesto».
Dos versiones
Algunos funcionarios de la Comisaría de Gijón consultados expresaron una versión diferente sobre lo ocurrido: «No hubo cese del inspector jefe, sino que fue él mismo quien solicitó verbalmente al comisario un cambio de unidad, al no haber conseguido la plaza de jefe de grupo que deseaba». Por su parte, el SUP cree que todos los cambios que afectaron al recurrente constituyeron una «auténtica persecución laboral por parte del comisario» al inspector jefe, que hoy se encuentra ya retirado, en segunda actividad. «Incluso se le llegó a imputar gratuitamente la desaparición de unos documentos de la Brigada de Información», añadió.
El sindicato afirma que hubo «irregularidades» de las que se informó al entonces jefe superior de Policía, Juan Carretero, a su sustituto, Baldomero Araújo, a la Delegación del Gobierno en Asturias y a la Dirección General de la Policía. «Esperamos que la sentencia sea tenida en cuenta para que de una vez por todas la Comisaría tenga a su frente un cuadro de mando más acorde a los tiempos actuales», concluye el comunicado.
Otros sindicatos policiales, que han preferido mantenerse en un segundo plano, celebraron ayer la resolución judicial, porque «significa un logro en el terreno de los derechos de los trabajadores».