La Colegiata de San Juan Bautista acogió ayer la presentación del libro 'Desde la Colegiata paso a paso. 1938-1975', escrito por Estanislao Lloréns Menéndez, quien contó con la participación del párroco de la iglesia mayor de San Pedro Apóstol, Javier Gómez Cuesta, y el presidente de la Junta Mayor de Cofradías, Ignacio Alvargonzález.
El libro, de profusa documentación, resume la historia de las cofradías gijonesas y de las procesiones de Semana Santa desde 1938, año en el que terminó la Guerra Civil en Gijón, hasta el olvido de las tradiciones cofrades en 1975. Durante la presentación se resaltó el hecho de que el acto coincidiera con el primer viernes de Cuaresma, día en el que tradicionalmente los cofrades y demás fieles acuden a adorar la figura del Cristo de Medinaceli, así como que este año se cumplirán once años desde la recuperación de las procesiones de Semana Santa en la ciudad.
Según el autor, los principales artífices de la conservación de las celebraciones de Pasión han sido siempre los propios gijoneses. «Las procesiones de Semana Santa de Gijón tienen la singularidad de reflejar la personalidad y el carácter de sus vecinos y parroquianos», señaló. «Son sencillas, pero dignas; con salitre, nunca rancias».
Ignacio Alvargonzález, que dirigió el acto, destacó el arduo trabajo de investigación y la objetividad con la que Llorens ha abordado su estudio de las cofradías gijonesas. Alvargonzález distinguió diferentes etapas dentro del período que abarca el libro, en el que las procesiones vivieron sucesivos altibajos en la ciudad. Además, relató algunas anécdotas relacionadas con la historia de las cofradías gijonesas. «En 1938 el resurgimiento de la Semana Santa tras la guerra obligó a traer desde León varias imágenes, que tuvieron que viajar escondidas en ambulancias», recordó.
Entre los acontecimientos más destacados de la historia de la Semana Sante en Gijón, los asistentes coincidieron en señalar las procesiones del año 1950, en las que el pregonero fue el poeta Gerardo Diego. Según recoge en su libro Estanislao Llorens, los versos de Diego giraron entonces en torno a la propia figura del pregonero, hasta concluir que quien mejor podía hablar de la ciudad era el Mar Cantábrico.
El Presidente de la Junta Mayor quiso finalizar con la vista puesta en el futuro de las procesiones, para las que pidió cofradías más sólidas y respeto a las tradiciones. El párroco de San Pedro Apóstol, por su parte, abogó por buscar nuevas formas de participación y señaló la dignidad y la belleza como principales valores de las procesiones.