El Jardín Botánico Atlántico de Gijón ha iniciado la construcción de un nuevo espacio expositivo que en esta ocasión estará dirigido al bioma boreal europeo. El nuevo pabellón estará rodeado de una rica muestra de los bosques y orlas arbustivas más características de la taiga boreal, con abetales rojos, pinares silvestres, abedulares, turberas y humedales.
El edificio que se ha comenzado a construir se enmarca en los proyectos de museografía interior del Jardín Botánico. El desarrollo de la muestra que contendrá este pabellón irá en consonancia con el trabajo del ilustrado sueco Carlos Linneo, que realizó grandes aportaciones a las ciencias naturales, en general, y a la Botánica, en particular. Como si de un viaje se tratara, el espacio expositivo se dividirá en cuatro etapas, precedidas por una pequeña visión de la propia personalidad de Linneo.
Las dos primeras etapas de este recorrido por Escandinavia serán los entornos de Umea y Lulea -dos localidades suecas ubicadas en el golfo de Botnia, en el mar Báltico-, a lo que seguirán los alpes lapones (Finlandia) y Sorfold (costa de Noruega).
Las obras del edificio, que tendrá forma de hoja y estará ubicado en el lago del itinerario atlántico del jardín -frente a La Cuevona-, comenzaron recientemente y las previsiones son que la estructura esté finalizada para el próximo mes de julio. La inversión ronda los 190.000 euros y se está en la fase del replanteo de los trabajos. Así, según las previsiones municipales, la obra exterior estará lista para comienzos del verano, pero habrá que esperar unos meses más para que el proyecto expositivo esté finalizado. Una de las particularidades de la instalación es que contará con una pasarela que se adentrará en el lago del jardín, al tiempo que dispondrá de una amplia pérgola a su entrada.
En cuanto a la exposición, se presentarán al público grafismos, ilustraciones, fotografías, breves textos y una producción audiovisual que completará el recorrido, con una serie de imágenes espectaculares de los paisajes que Lineo conoció durante su viaje a Laponia.
Paisajes diversos
En la zona del pabellón dedicada a Umea se podrán contemplar los extensos bosques de abetos rojos, pinos silvestres y abedules; en la de Lulea, las turberas; en la de los alpes lapones, plantas boreales de las cumbres, además de abedules enanos y sauces rastreros, y en el entorno de Sorfold, grandes praderas escasamente arboladas.
La del pabellón del bioma boreal europeo será la principal novedad que presente el Botánico durante este año, pero no la única. Los responsables municipales dan mucha importancia al nuevo edificio de oficinas con que contará el jardín, construido en un viejo llagar y que liberará muchos espacios en el edificio de la entrada principal del recinto. Ese inmueble será inaugurado en breve y, además de las instalaciones de la administración del jardín, tendrá, entre otras dependencias, una biblioteca, un banco de germoplasma, espacios para los trabajos del equipo científico y el herbario del Botánico, formado principalmente por los fondos del padre Laínz.
Otra novedad que los visitantes podrán contemplar en breve son las colmenas expositoras, que, en colaboración con la Asociación Gijonesa de Apicultores, se ubicarán detrás del llagar. En principio, podrían estar listas para la primavera.
Otros asuntos a destacar son la impermeabilización de los canales del recinto y la instalación de unos sistemas de niebla que tienen como objetivo humedecer determinadas zonas del Jardín Botánico, como puede ser la de la carbayera, para que se cree un ambiente de neblina. Esta actuación sería continuación de la inversión de 8.000 euros realizada en ese mismo sentido el año pasado.
Poco a poco
El Jardín Botánico de Gijón cumplirá el próximo mes de abril su tercer aniversario. Desde que se inaugurara, el 25 de abril de 2003, el recinto ha ido incrementando espacios expositivos, con la incorporación de numerosas especies vegetales. Arándanos, kakis de Virginia, cañas de azúcar, cafetales, malangas, endrinos, tejos, castaños, nogales de Jamaica, caobas, mameys, macadamias y un largo etcétera de especies se han ido incorporando a los actuales 150.000 metros cuadrados del jardín.
Además, durante estos años se ha afianzado la labor investigadora en las instalaciones ubicadas en Cabueñes, gracias a un convenio entre las autoridades municipales y la Universidad de Oviedo. Charlas, cursillos y proyecciones completan las actividades culturales del jardín, en las que las visitas de centros escolares de toda Asturias cobran día a día mayor protagonismo.