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Lunes, 6 de marzo de 2006
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GIJÓN
GIJÓN
Incómodas esperas
Dos pacientes se quejan de la atención recibida en el centro sanitario gijonés y de sus prolongadas demoras
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Juan vive pegado a la 'cafinitrina', una pastilla que le permite 'robar' minutos vitales para poder llegar al hospital en caso de sufrir una crisis coronaria. «Nunca se sabe donde te puede dar un ataque», apunta con naturalidad, mientras muestra su pastillero con varias de las medicinas que debe ingerir a diario. Su largo historial, con seis anginas de pecho en seis años, no le permiten bajar la guardia. El último susto lo tuvo en setiembre del pasado año, cuando se encontraba en casa de su hija, en Xátiva, Valencia.

Por eso, y porque «con la salud del corazón no se juega», se enfada cuando recuerda que lleva cinco meses en lista de espera para una angioplastia, una prueba que reduciría muy mucho «la posibilidad de que sufriera un infarto». Juan Pablo Álvarez es paciente del Hospital de Cabueñes. Esta semana, «si Dios y mi salud quieren», cumplirá 69 años. Su caso es uno de los tantos que sufren los enfermos cardíacos de Gijón, que, tal y como avanzó EL COMERCIO, afrontan demoras de más de dos meses para someterse a pruebas clínicas y terapéuticas, tales como cateterismos y angioplastias. Se trata de técnicas cardíacas con las que se previenen y se reducen los efectos de un infarto, pero que en la actualidad sólo se realizan en el Hospital Central, en Oviedo, donde existe la única sala de hemodinámica de la sanidad pública.

Juan fue enfermero en el Hospital de Jove y en el hospitalillo de Ensidesa. Sabe lo que es trabajar en un centro sanitario. «Los trabajadores hacen lo que pueden, sé que somos muchos enfermos, pero yo llevo cinco meses esperando y tengo todas las papeletas para sufrir un infarto», se queja. Tras la última angina de pecho, los médicos de Cabueñes le dijeron que debía hacerse una angioplastia en Oviedo. «Es para de desobstruir las arterias». Entró en lista de espera en octubre y todavía no le han llamado. «¿A qué esperan, a que me muera?», se pregunta.

Otra fue la experiencia de Carmen Farpón. Al igual que Juan, sufre una afección cardíaca. «Como hay tanta demora para todo, los médicos me dijeron que en si me encontraba mal que fuera a urgencias». Y fue. El pasado 18 de enero llegó a Cabueñes con un fuerte dolor en el pecho, pero en el hospital «me dijeron que era un ataque de pánico y que tenía que aprender a respirar». Carmen estuvo dos horas en Cabueñes y «harta de que no me hicieran ni caso, me fui a Oviedo». En el Central le confirmaron que lo suyo no había sido un ataque de ansiedad sino tres anginas de pecho. Quedó ingresada. Carmen ha pedido cambio de centro hospilario. Desde ahora se atiende en Oviedo. JUAN PABLO ÁLVAREZ

CARMEN FARPÓN



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