 CURIOSIDAD. Dos mujeres contemplan una de las flores más llamativas de la muestra. / P. UCHA
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Escasas: 'Inula conyza', 'Gentiana nivalis', 'Campanula rotundifolia', 'Aconitum napellus', Linaria alpina', 'Laserpitium nestleri', 'Orobanche rapum-genistae', 'Dactylorhiza sesguipedalis', 'Orobanche gracilis', 'Phyteuma orbiculare'
Raras: 'Dactylorhiza sambucina', 'Hieracium amplexicaule', 'Aconitum lamerckii', 'Jasione crispa', 'Veronica hederefolia', 'Ciberbita plumieri', Pritzelago alpina', 'Cámpula arbática', 'Cephelenthera longifolia', 'linum perenne', 'Plantanthera bifolia'.
Muy raras: 'Dactylorhiza sambucina, magenta y rosacea', 'Linaria amethistea', 'Artemisa absinthium', 'Acera anthropophorum', 'Erigeron uniflours', 'Pentaphilloides fructicosa'. |
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Antes de arrancar una flor en el transcurso de un placentero paseo por el campo o la montaña, deténgase y piénselo un par de veces. Puede parecer inverosímil, pero, en ocasiones, arrancar un brote que parece insignificante es eliminar un ejemplar de una de las especies vegetales que en Asturias son consideradas escasas, raras y muy raras. Es el caso de flores como la belladona, que sólo ha sido encontrada en una ocasión en la región, concretamente en los parajes de Somiedo.
En este marco, el Centro Municipal Integrado Gijón-Sur acoge hasta el día 16 de marzo la muestra 'Flores raras y amenazadas'. De entre los 2.200 tipos diferentes de plantas vasculares que existen en Asturias, Javier Prada se ha encargado de retratar minuciosamente algunos de estos especímenes extraños y esquivos. Un retrato de familia, con parientes lejanos y circunstanciales, repleto de colores y nombres latinos.
Aunque de la lista de flores que crecen en el Principado es larga, cada año se suelen descubrir dos o tres nuevas especies, de las cuales, algunas, son exclusivamente asturianas, como la 'Genista legionensis'. De todas ellas, algunas pecan de reticentes, pero otras, por el contrario, se acercan más a la reiteración. 'Urtica dioica' , por ejemplo, con un nombre que puede sonar a exótico especímen vegetal llegado desde las tierras del lejano oriente, en realidad, tan sólo es una común ortiga, de las que te encuentras, en ocasiones con excesiva abundancia, en cualquier paseo entre verde por urbano que sea.
Sin embargo, la mayoría de estas extrañas flores son llamativas. Sus colores son vivos y, en algunos casos, sus formas peculiares. La 'Linaria amethistea' ostenta el título de muy rara. Es de color rojo y esta formada por dos partes que producen la sensación en el observador de estar contemplando dos caballitos de mar enfrentados cara a cara.
A simple vista, podría asegurarse que el color de moda entre estas inusuales especies es el morado, que es la tonalidad de la 'Gentiana nivalis', que parece una pequeña palmera de terciopelo; la minúscula 'Campanula rotundifolia' y la 'Jasione crispa', una especie de peluquín amoratado con decenas de pequeñas y finas hojas.
Pintadas para la ocasión
Otras, parecen dibujadas o creadas para la ocasión. La 'Hieracium amplexicaule' tiene un color anaranjado y podría haber sido elaborada por un confitero con el cabello de ángel de las tartas. La 'Aceras anthropophorum', conocida como 'la flor del ahorcado', podría haber sido creada con algún material para embalar o cualquier elemento esponjoso. Cada primavera, sus hojas, amarillentas y perfiladas con color rojo, brotan en los terrenos calizos. Pero será difícil de observar. Su escasez la cataloga como muy rara y sólo algunos privilegiados habrán podido verla, aún sin saber ni su nombre ni su condición.
Muchas de estas flores surgen en las tierras altas de Asturias. La 'Erigeron uniflorus', aparece entre junio y septiembre, en tiempo cálido y siempre en la alta montaña, en cumbres por encima de los dos mil metros. Es pequeña, nunca alcanza un tamaño superior a los 15 centímetros, pero forma parte de cualquier selección.