El número de fallecimientos registrado entre los presos ingresados en Villabona en 2005 mantuvo la misma línea que años anteriores, incluso aumentó. Si en 2003 y 2004 hubo seis reclusos respectivamente que perdieron la vida, en el último ejercicio la cifra se situó en siete. Mientras la primera causa de deceso en la mayoría de los penales españoles fue la muerte natural, en Asturias el suicidio se sigue llevando la palma. Así, de los siete fallecimientos, cuatro fueron por este motivo, dos por enfermedad y otro por sobredosis.
La medida puesta en marcha para reducir su incidencia, la circular de prevención de suicidios, no parece haber erradicado el problema. A nivel nacional, continúa siendo la segunda causa de muerte, por delante de las peleas o las sobredosis. Concretamente, Villabona encabezó por segunda vez en el último lustro las estadísticas de muertes por suicidio: en 2003 acabaron con su vida cinco reclusos y en 2005, cuatro.
Así aparece descrito en la Memoria de Vigilancia Penitenciaria, hecha pública ayer por la Fiscalía del Tribunal Superior de Justicia de Asturias (TSJA). El fiscal Juan José Martínez Junquera despachó 4.462 asuntos derivados por el Juzgado de Vigilancia Penitenciaria. Fueron 291 que los contabilizados en 2004 (4.753). El número de nuevos casos fue de 4.603, de los cuales, a 31 de diciembre, quedaban pendientes 519. También se dictaron 2.642 autos, resolviéndose todos los expedientes.
El nivel de ocupación se mantiene en unas «cifras aceptables», según la memoria, con una media de ocupación de 1.300 internos. Los 1.350 reclusos registrados a 31 de diciembre no consiguieron saturar su capacidad, con 993 celdas para 1.424 internos. De ellos, 208 -195 hombres y 13 mujeres- tenían carácter preventivo.
Nuevo Código Penal
El anuario no menciona «novedades destacables». Todos los módulos así como el Centro de Inserción Social siguen operativos. El módulo de aislamiento presenta los mismos problemas. No en vano, sus ocupantes, los internos sancionados, generan «los tradicionales problemas de seguridad y de quejas contra el tratamiento que allí reciben». Además disfrutan de escasas actividades recreativas y culturales, porque los beneficiarios «las rechazan sistemáticamente». Los espacios libres de drogas o módulos terapéuticos funcionan de forma satisfactoria, hasta el punto que se amplió el módulo 4 con una nueva sección a raíz de la demanda de los propios presos.
La entrada en vigor del nuevo Código Penal supuso la desaparición de la redención de penas por el trabajo, y la consiguiente reducción del número de expedientes para disfrutar de beneficios penitenciarios: en 2005 se incoaron 43. La Fiscalía planteó un criterio que trataba de beneficiar lo máximo posible a los penados. Sin embargo, está a expensas del auto de la Sala Segunda del Tribunal Supremo relativo al abono de redenciones referido a determinados presos de la banda terrorista ETA.