Cientos de personas despidieron ayer en Mieres a Rafael Alvarez Castilla, el guardia civil que falleció ayer tras colisionar el coche patrulla que conducía contra un camión en la carretera N-630. Cuatro guardias civiles y dos policías introdujeron el féretro en el interior de la iglesia de San Pedro Apóstol donde se celebró el oficio religioso, en el transcurso del cual el delegado del Gobierno, Antonio Trevín, impuso al fallecido la Medalla de Plata al Mérito a título póstumo.
Pasadas las 17.30 horas, seis de sus compañeros sacaron a hombros el féretro, cubierto por la bandera de España, entre aplausos de los cientos de personas que se congregaban frente a la pequeña iglesia del barrio de San Pedro. Desde la iglesia el ataúd fue trasladado al cementerio del municipio donde, tras disparar sus compañeros una salva de honor, la madre de Álvarez Castilla recibió la Medalla de Plata al Mérito, la bandera de España y el tricornio. Al funeral acudieron, entre otros, el general de la Agrupación de la Guardia Civil de Tráfico, el Jefe Superior de la Policía en Asturias y los tenientes coroneles de la Guardia Civil de las comandancias de Oviedo y Gijón.