Los durísimos efectos de la reconversión siderúrgica en Avilés provocaron que el entonces alcalde, Santiago Rodríguez Vega, fijase en su agenda la necesidad de reforzar el sector servicios como un elemento fundamental para el futuro de la ciudad. Entonces, siguiendo el ejemplo de Bilbao Ría 2000, comenzó a hablarse de una sociedad con capacidad de inversión para desarrollar proyectos con vistas a regenerar la ciudad y la economía. Si bien en la gestión del Parque Empresarial primó el criterio económico (compra/venta de parcelas) la nueva sociedad piensa más en inversiones.