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Viernes, 10 de marzo de 2006
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CONCEJOS
Concejos
La fuerza de la voluntad
Carreño convierte en 'Mujer del año' por «su afán de superación» a América Pérez González, de 85 años, vecina de Piedeloro
PREMIO. América recibe el galardón de la directora del Instituto Asturiano de la Mujer en presencia del alcalde de Carreño. / P. G.-P.
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Un ejemplo de superación ante la adversidad y del trabajo duro que desempeñan las mujeres del campo». Esta fue la definición que la directora del Instituto Asturiano de la Mujer, Begoña Fernández, hizo ayer de América Pérez González, considerada la 'Mujer del Año' de Carreño. Esta vecina de Piedeloro de 85 años recibió ayer, emocionada, el galardón que reconoce una vida de entrega ante un auditorio repleto de vecinos de su parroquia natal.

Su candidatura obtuvo la unanimidad de todos, que supieron ver en América un prototipo de espíritu luchador y cuerpo incansable que supo revolverse ante el destino para superar todas las dificultades que se le atravesaban.

Nació en Piedeloro, el 18 de setiembre de 1920. Hija de Jenaro y Ramona, tuvo seis hermanos, de los cuales sólo vive una. A una edad muy temprana se quedaron huérfanos de padre, lo que marcó de austeridad sus vidas

76 años de lucha

Su lucha comenzó en la infancia, a los 9 años cuando perdió su brazo izquierdo realizando recolectas de piñas. La pequeña se subió a una columna de alta tensión para agilizar la recogida en los pinos próximos. Pasó tres años entre hospitales y tratamientos de recuperación ya que las heridas no acababan de cicatrizar. Aún hoy conserva secuelas físicas de aquellas quemaduras.

Con una discapacidad que no supuso nunca impedimento alguno para desarrollar su trabajo en el medio rural, a sus 85 años mantiene una enorme vitalidad y siempre que su salud se lo permite mantiene su actividad agrícola en su pequeño huerto. En él se le quitan los dolores y los pesares.

Ayer, recogiendo su premio, sus dolores se desvanecieron de nuevo y América, agradecida, sorprendió a los presentes arrancándose a cantar tonadas asturianas entre las palmas de un entregado público. Letra de torner y gaita incluida para poner el broche de oro a la jornada. Porque sus vecinos no quisieron perderse el homenaje a una de las figuras más queridas y singulares de Piedeloro que, a fuerza de trabajo, ha demostrado que las dificultades sólo existen para superarlas.



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