Cuando se llega a cierta edad, los achaques brotan por todas partes. El médico saca del recetario una lista de 'noes' y de 'menos': coma con menos sal, fume menos, menos azúcar... Y algún 'más': haga más deporte, beba más agua, salga más a la calle... Parece que las letras del grupo Pata negra, «todo lo que me gusta o es ilegal o engorda», se convierten en una triste realidad para los amantes del buen comer, a no ser que se conozcan pequeños trucos de la dietética que permiten comer sano sin perder el gusto por una buena pitanza.
Durante las últimas tres semanas, el programa de las XIII Jornadas de la Salud, organizadas por el Centro de Salud de Contrueces, ha permitido a un grupo de 26 personas, todos ellos jubilados, descubrir las tretas que permiten cocinar sin aditivos y no sufrir por ello.
Este curso de cocina sana se ha divido en una parte teórica y otra práctica. La teoría corría por cuenta de un grupo de enfermeras, especialistas en nutrición, del Área V de Salud; mientras que Rosa González fue la encargada de dar un toque pragmático a la teoría.
Mermelada dietética
¿Se imagina comer mermelada dietética? Es una de las muchas recetas y artimañas que los participantes del curso han aprendido durante estos días. En el caso de la mermelada, el ingrediente mágico era la gelatina neutra, con agua y sacarina.
Este tipo de gelatina también se utiliza en otros platos, como una tarta de manzana para diabéticos cocinada con harina, sacarina, aceite de girasol y 'pintada' con al dichosa gelatina.
Quienes han participado en estos cursos destacaban que los platos estaban «exquisitos», aunque había quien, con sorna, aseguraba que quizás era «porque no los hacemos nosotros». Entre los asistentes a este programa había veteranos del mundo de la cocina, quien ya había participado en otros cursos de cocina y venía a perfeccionar su 'técnica'. Eso sí, puntualizaban los participantes, de los cuales sólo cuatro eran hombres, que «si no se practica en casa, luego se olvida todo».
El plato con el que cerraron ayer el curso fue una merluza con verduras al papillote. Para acompañar el pescado, nada mejor que pan recién horneado, pero integral, hecho a base de salvado, levadura de panadería, harina de trigo y aceite de girasol. El veredicto común, y final, de los alumnos comensales alababa el resultado, aunque algunos guardaban en la memoria la receta de la semana anterior: «Un pollo al horno, riquísimo, con berenjena y patatas panaderas», claro, todo bajo en sal y en grasas.
Con este programa, que también se aplicará con jóvenes y que se realizó en el centro de día de El Llano, el deseo de los organizadores es proyectar en la comunidad la promoción de la salud a través de una vida sana, con una correcta alimentación y el ejercicio físico como base.