Con la imagen de la soldado Lynndie England sujetando una correa canina de la que pendía un desfallecido preso iraquí desnudo y tirado en el suelo todavía en la cabeza de muchos, Estados Unidos anunciaba ayer el cierre de su prisión iraquí de Abú Ghraib. Una decisión que se llevará a cabo en los próximos tres meses y que provocará el traslado de 4.500 presos a otros centros penitenciarios a lo largo del país pérsico.
Una medida con la que, asimismo, se pretende acabar con los fantasmas de abusos y vejaciones que se cernieron sobre Estados Unidos cuando a comienzos de 2003 se descubrieron los primeros indicios de maltrato llevados a cabo por la 372 Infantería de Policía Militar estadounidense en el recinto carcelario. Desde entonces, el escándalo ha salpicado a agentes de la CIA, contratistas y al Ejército de otros países, como Inglaterra.
Curiosamente, el aviso de la clausura de la prisión de triste recuerdo se produjo un día después de que Estados Unidos diera a conocer su informe sobre los derechos humanos en el mundo. Un documento en el que denunciaba las restricciones y abusos de derechos básicos el año pasado en Birmania, Corea del Norte, China, Irán, Zimbabwe y Cuba. Por supuesto, no incluye ninguna referencia al polémico trato a prisioneros en Irak, Afganistán y la base militar de Guantánamo, en Cuba.
El centro penitenciario situado al oeste de la capital iraquí siempre estuvo ligado al estigma del dolor y el sufrimiento, ya que antes de la aparición de las polémicas fotografías de abusos norteamericano fue el centro de tortura favorito de Sadam Hussein.
El teniente coronel Keir Kevin Curry informaba a la agencia Reuters que bajo esta decisión gran parte de las operaciones y actividades que actualmente se desarrollan en la prisión serán trasladadas al Campamento Cropper, una vez que su construcción se dé por concluida. «De momento, no se ha fijado una fecha concreta para llevar a cabo este traspaso, pero se espera que se complete en los próximos dos o tres meses», explicaba Curry.
Casi 15.000 reclusos
Cuando se formalice esta decisión, las instalaciones y edificios de Abú Ghraib pasarán a formar parte del Gobierno iraquí. Actualmente, Estados Unidos ha detenido alrededor de 14.589 personas que tiene repartidas en cuatro recintos carcelarios a lo largo del país. Más de la mitad se encuentran retenidos en Camp Bucca, en el sur de la región de Bagdad.
Abú Ghraib ha sido sinónimo de polémica tras la condena de soldados norteamericanos acusados por abusar de los detenidos. Hace cerca de tres años saltaron a la luz algunas fotografías tomadas por los propios militares. A pesar de haber sido sancionados, fue difícil controlar la rabia entre los ciudadanos iraquíes por este tipo de tratamiento a sus compatriotas.
El Ejército de Estados Unidos ha detenido a miles de personas bajo sospecha de colaborar con los grupos insurgentes del país, una decisión que tanto Naciones Unidas como los ministros iraquíes se ha encargado de calificar como un abuso que violaba los derechos humanos.
Dentro de esta marea de críticas y sospechas, Estados Unidos se ha anticipado a defender que tiene el deber de proteger a la población iraquí bajo una resolución derivada del Consejo de Seguridad de la ONU. Bajo está defensa, la Administración Bush ha declarado que sus prácticas de detención e interrogación congenian a la perfección con los estándares internacionales.