Ángel Celestino Meana se pone en contacto con La Columna para quejarse de las personas que echan de comer a las palomas y a las gaviotas de la ciudad: «Hay un par de vecinos de la calle de Conde de Toreno, a la altura del número 24, que a diario alimentan desde su ventana a las palomas y gaviotas que hasta allí se acercan. El resultado de esto es que en la calle tenemos una verdadera plaga de estas aves. Las ventanas de los pisos están llenas de excrementos, anidan en los edificios colindantes y nos crean grandes problemas de ruidos y suciedad. La situación está descontrolada porque a todas las horas del día tenemos a palomas y gaviotas revoloteando en la calle. Ya hemos hablado con los vecinos y no nos han hecho caso. Espero que algún responsable tome medidas porque los vecinos realmente no podemos más».