A pesar del convencimiento de que a ningún lector le ha de importar tal garantía (o, en cualquier caso, le importará un comino) les garantizo que la labor del apodado Dascoíte puede ser perfectamente continuada por su vástago primogénito. O al menos eso deduje cuando, en ocasión de hacer entrega de un fragmento de su 'Diccionario del disparate', el hombre llegó con esta canción entre los labios:
-En un mundo purulento, / lo digo en serio, no miento, / el grano con mayor pus / tiene por nombre George Bush...
-No conocía tu faceta de rapero -interrumpí.
-Pues a estas alturas ya deberías saber que el 'pixín' es mi pescado preferido. Por cierto, ¿qué te pareció la canción compuesta por mi hijo mayor?
Antes de que pudiera darle una respuesta, Dascoíte depositó sobre la mesa la mercancía lexicográfica, se dio la vuelta en plan paso de baile y se alejó cantando el estribillo del rap:
-¿Qué harías 'tus' / en un ataque preventivo del tal Bush?
Y ahora paso ya a ofrecerles la transcripción del breve fragmento del diccionario de marras:
Ateo: «Dícese de quien, ante la existencia de tantas religiones, elige la vía más cómoda; por otra parte, y visto el panorama de barbaridades e injusticias que asolan el planeta, lo que tiene realmente mérito es no perder la fe», en palabras del escolástico elástico Tomás de Aquisí.
Fanerógama: aplícase a la planta cuyo órgano sexual se reconoce a simple vista, como es el caso de la manzana, el melocotón, el pino piñonero y, sobre todo, el nabo.
Inmundo: mundo más próximo y conocido... ¿O vas decime que no?...
Japuta: pez acantopterigio de carne bastante apreciada. Este escribidor apenas pudo catarlo durante los muchos años que se vio obligado a vivir en casa de su suegra, puesto que la muy arpía lo tenía terminantemente prohibido por aquello de la sobredosis.
Optimismo: según el filósofo de la Escuela Peripatética de Caleya Julián de Cimadevilla, «pa ser moderadamente optimista hay que vivir como si uno no fuera a morir jamás; de manera que, por aquello de mentalizase, aconsejo que después de papar oricios, o de echar un polvín, o de practicar cualquier otra actividad placentera, uno se repita a sí mismu: 'Pa vivir así val más no palmála nunca'».