El Grupo Inmobiliario Arboleya y el Grupo Barceló han llegado a un acuerdo por el cual la cadena hotelera gestionará durante al menos los próximos 15 años un establecimiento de lujo en el edificio que construye la empresa asturiana en el número 13 de la calle de Cervantes.
El hotel, que aún no tiene nombre comercial, dispondrá de 76 habitaciones y abrirá en el mes de diciembre si la obra no sufre retrasos. La única duda que mantiene la cadena es si la categoría oficial del establecimiento será de cuatro o de cinco estrellas: «Somos poco amigos de guiarse por las categorías oficiales, tenemos 115 hoteles en todo el mundo y en cada país los estándares son distintos», señaló un portavoz de la cadena. Por eso, el hotel de Cervantes «se englobará en la marca más exclusiva de Barceló», denominada Barceló Premium, independientemente de la categoría oficial que reciba.
Plazos
El lapso de tiempo acordado para su gestión entre Arboleya, como constructora y propietaria del hotel, y Barceló no es arbitrario: «No se puede explotar con garantías en menos tiempo», explicó la hotelera, que cuenta con su propia central de reservas y una fuerte presencia comercial.
Fuentes del grupo hotelero destacaron que la operación «responde al perfil que estábamos buscando» en la ciudad: «Un hotel urbano, en pleno centro y de la máxima categoría». De hecho, Barceló Hoteles llevaba varios años interesada en abrir un negocio en Oviedo, como han hecho en los últimos años algunas de sus competidoras: Sol Meliá, AC Hoteles o Husa.
Proyecto nuevo
El acuerdo entre ambas empresas supone también modificar el proyecto y la distribución interior del edificio, diseñado en principio para albergar 32 viviendas. Ahora, Arboleya llevará adelante las obras siguiendo las directrices generales de la cadena hotelera mallorquina.
La tramitación del proyecto ha sido larga. El inmueble, de 1915 y catalogado, fue codiciado hace años como posible sede del Colegio de Abogados. Descartada esa posibilidad por los letrados, el atractivo del solar hizo el resto, pese la complejidad técnica de trabajar conservando la fachada. De hecho, la obra estuvo parada casi un año en 2001, para desmontar la galería de madera.
El edificio diseñado por Arboleya abrazará y envolverá la fachada histórica con un muro de cristal de cinco plantas de altura y bajocubierta.