El Partido Popular escenificó ayer su división con el resto de grupos parlamentarios sobre la Sindicatura de Cuentas. Los populares, que tal y como habían avanzado, votaron en contra de la modificación de la ley, centraron en esta ocasión gran parte de sus críticas en la presidenta de la Junta General, María Jesús Álvarez, a la que acusaron de «hurtar documentos» sobre la Sindicatura al objeto de favorecer los intereses «ocultos» del Gobierno.
El portavoz popular, Joaquín Aréstegui, cree que la percepción que existe es que el Parlamento «ha querido imponer una manera de actuar» y lo ha hecho, según afirmó, «con malos modos». A juicio de los populares, «ha fallado su principal responsable», a la que reprochan «falta de transparencia». El grupo parlamentario popular sostiene sus críticas en la «ocultación» de cuatro cartas por parte de la presidenta de la Cámara que el síndico mayor, Avelino Viejo, remitió a la Mesa de la Junta desde diciembre. En esas misivas, Viejo dejaba constancia de la postura del órgano sobre la ley presupuestaria, primero, y después sobre diversos matices de los estatutos de la Sindicatura. Según Aréstegui, los demás miembros de la Mesa no supieron de la existencia de las cartas hasta la comparecencia de los síndicos en la Junta, el pasado 28 de febrero.
El PP mantiene que detrás de estas «dudosas» actuaciones se esconde la pretensión del Gobierno de «controlar» la Sindicatura, a sabiendas de que el Ejecutivo no tiene competencias para ello. No obstante, Aréstegui cree que el Gobierno «instrumentaliza» a la Junta para «limitar la operatividad» y «coartar su independencia».
Estos argumentos son los que puso encima de la mesa el PP para explicar su cambio de posición sobre la Sindicatura. Los populares, que habían votado con el resto de formaciones durante todo el proceso, creen que ahora que tienen más datos «no pueden apoyar las modificaciones de la ley».
«Vergonzante»
Estas afirmaciones merecieron el reproche del grupo parlamentario socialista. El diputado Álvaro Álvarez tildó de «vergonzante» la postura adoptada por la oposición, porque «no es aceptable decir que no sabían los que hacían». El PSOE cuestionó públicamente la actitud manifestada ahora por los populares. Según Álvarez hay motivos para pensar en un discurso «contradictorio» entre lo que defendieron en la Junta y la negativa que trasladan ahora a votar a favor de la modificación de la normativa sobre la Sindicatura. Un rechazo que no tuvo trascendencia puesto que la mayoría parlamentaria de IU y el PSOE les permitió sacar adelante estos cambios en los estatutos del órgano con 22 votos a favor y 16 en contra.
Los socialistas sostienen que las críticas del PP a la presidenta y las acusaciones vertidas sobre una «fractura interna» dentro de las filas del PSOE pretenden desviar la atención del verdadero problema: Como ha quedado en entredicho la autoridad del presidente del PP, Ovidio Sánchez, durante este proceso lleno de «contradicciones».
En este mensaje puso el énfasis Álvarez durante su alocución. El ayer portavoz socialista señaló la entrada en escena de Gabino de Lorenzo -que criticó la posición de la Junta sobre la Sindicatura- como el detonante del cambio de posición que ha adoptado el PP en las últimas semanas. «Sus palabras ya no tienen fiabilidad, aunque lo peor de todo esto es que ya no sorprende a nadie, porque es lo habitual», aseveró Álvarez.
Un tono más reflexivo, aunque no exento de crítica mantuvo la portavoz de IU, Noemí Martín, que expresó su confianza en que el debate de ayer «pusiera punto y final» al debate generado en torno a la Sindicatura de Cuentas.