«El asturiano debe tener un modelo propio de oficialidad, con una fórmula jurídica única, y no convertirse en una fotocopia de los modelos de otras comunidades», aseguró ayer, Ramón D'Andrés, director de la Oficina de Política Llingüística del Principado, durante una charla-coloquio celebrada en sede de la Agrupación Socialista de Gijón. D'Andrés defendió un modelo de oficialidad con «gradualidad en su aplicación» - a través de un proceso de promoción y normalización- y «sin ningún tipo de imposición» para los ciudadanos, dentro del marco del nuevo estatuto de autonomía del Principado.
D'Andrés subrayó, además, la situación «esperanzadora» que atraviesa la llingua después de «remontar grandes parones». Y, aunque reconoció que su oficialidad «no es la principal prioridad para los asturianos», destacó que existe una «predisposición positiva» en la sociedad sobre su oficialidad. En 2006, a su juicio, existe una visión lejana respecto al «pensamiento tremendista» de épocas pasadas.
El director de la Oficina de Política Llingüística espera que la televisión autonómica sirva como vehículo para dotar de «valor al asturiano» y subrayó la «importancia» de que la llingua aparezca, con normalidad, en los medios de comunicación.
Por otro lado, D'Andrés celebró que el pleno del Ayuntamiento de Gijón vaya oficializar la toponimia autóctona del municipio: 750 nombres con su ubicación geográfica elaborados por la Xunta Asesora de Toponimia, tras un año de investigación.