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Viernes, 10 de marzo de 2006
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'El Chino' recibió instrucciones desde un campo de entrenamiento 'on line' de Arabia Saudí
Siete días después del 11-M fue aleccionado sobre la creación de células en «grandes ciudades» Entre sus siguientes objetivos estaban dos sinagogas en Ávila y Toledo
HOMENAJE. Pilar Manjón interviene en el acto organizado por CC OO y UGT en Madrid. / EFE
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Desde un campo de entrenamiento «on line» de Al-Qaida con base en Arabia Saudí, la célula del 11-M, que pensaba seguir matando en España -entre sus objetivos estaban un colegio británico en Madrid y sinagogas de Ávila y Toledo- recibió instrucciones, el 18 de marzo de 2004, sobre organización de grupos terroristas. Después de esta fecha, el 2 de abril, intentaron volar con doce kilos de goma-2 el tren Ave Madrid-Sevilla a su paso por Mocejón (Toledo).

La aparición de este campamento 'on line' -así lo denominan los especialistas en terrorismo islamista- ha causado relativa sorpresa. Y es que la galaxia criminal de Osama Bin Laden, desde la desaparición de parte de sus campos de entrenamiento en Afganistán -entre finales de 2001 y 2002- se ha servido de la globalización de las comunicaciones para, entre otros fines, adoctrinar a sus células en los mismos países en los que están asentadas.

Este fue el caso del grupo islamista que asesinó, hace ahora dos años, a 191 personas y causó heridas a otras 1.500. La prueba fue encontrada por los agentes de la Comisaría General de Información de la Policía en la casa que en la calle Villalobos de Madrid tenía Jamal Ahmidan, emir y jefe operativo de la célula terrorista. En el piso, 'El Chino' tenía un ordenador que, una vez desentrañado, reveló la existencia de un documento que, por su alcance, es considerado por los investigadores de «interés 1».

El documento en cuestión es un boletín que se difunde por la red y que se elabora en el campo de entrenamiento «Al Battar». El acceso es restringido; se llega a él a través de claves, y Jamal Ahmidan, uno de los siete terroristas que se quitaron la vida en Leganés, las tenía.

Así, el 18 de marzo de 2004, siete días después del 11-M, 'El Chino' accedió al boletín de «Al Battar» que recoge un extenso manual de instrucciones para la formación de células terroristas «en grandes ciudades».

Organización

El núcleo del entramado lo constituye la «caja muerta», grupo de élite integrado por expertos en «ciencias militares y en la ley islámica». A su alrededor gravitan cinco grupos: liderazgo, información, aprovisionamiento, ejecución y económico. Todos, según la instrucciones de Al-Qaida que recibió 'El Chino', tienen que actuar por separado -para evitar que la desarticulación de uno arrastre a los otros- y no han de pasar de cuatro integrantes.

El «grupo de intendencia», según Al Qaida, debe nutrirse de delincuentes comunes debido a que conocen los procedimientos para hacerse con vehículos robados y documentos falsos. Este requisito lo cumplía de sobra la célula del 11-M. Precisamente, la combinación de delincuentes comunes y terroristas hizo que algunas investigaciones no detectaran el verdadero objetivo de los islamistas.

Además, en el documento del campamento «Al Battar», Al-Qaida vincula, una vez más, el 11-M con la presencia de las tropas españolas en Irak y lanzan una nueva amenaza: «Los musulmanes tienen una venganza pendiente para con España».



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