El PSOE logró cerrar ayer el primero de los asuntos que aún le separaban de Convergència i Unió (CiU) en la reforma del Estatuto. Los nacionalistas accedieron a cambiar el rótulo del artículo 8, referido a los «símbolos nacionales», por el menos ambicioso «símbolos de Cataluña». Aún así, en su apartado 1º, dirá lo siguiente: «Cataluña, definida como nacionalidad en el artículo 1, tiene como símbolos nacionales la bandera, la fiesta y el himno».
Socialistas y convergentes mantienen aún discrepancias sobre seis cuestiones. La más importante, la que afecta a la titularidad de la gestión del aeropuerto de El Prat, aún en negociación. Artur Mas dejó claro que los desacuerdos no ponen en peligro la reforma. Después de haber amenazado durante el último mes con sorpresas de última hora, garantizó ante la Comisión Constitucional que el estatuto «verá la luz».
Los socialistas pretenden despejar las diferencias sobre el aeropuerto de Barcelona en los próximos días, pero aún discuten la fórmula sobre la base de un consorcio con mayoría estatal pero participado por la Generalitat. El PSC propuso que se otorgue a Cataluña la potestad de designar al director del aeropuerto. Mas advirtió que eso es insuficiente y ERC insiste en que la mayoría cambie de manos y Aena quede en un segundo plano.
«Papelón antológico»
Ayer, el primer debate en la Comisión Constitucional sobre el 'Estatut' deparó el duelo esperado: el PP solo frente al resto. El líder de la oposición cargó las tintas en el presidente del Gobierno, al que acusó de ser «el culpable» de la situación creada con la reforma en la que ha hecho «un papelón antológico» que «pasará a la historia de España». El proyecto, apuntó, además de ser «anticonstitucional e ininteligible», tiene un sesgo «nacionalista» con el que es lógico que CiU se identifique.
El socialista Alfredo Pérez Rubalcaba reprochó a Rajoy su discurso «catastrofista» y prometió desmontar «uno a uno» sus negros augurios. El líder de CiU, a su vez, invitó a los populares a incorporarse «al oasis» del acuerdo.