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Viernes, 10 de marzo de 2006
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POLÍTICA
AL GRANO
Un líder independiente
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JOSÉ María Cuevas, presidente de la CEOE, ha realizado declaraciones políticamente incorrectas sobre asuntos de actualidad, como la negociación con ETA y la opa de Gas Natural sobre Endesa. Cuevas ha dicho lo que piensa sin pasar sus palabras por el tamiz de la responsabilidad institucional, lo que ha originado críticas de organizaciones empresariales vascas y catalanas, así como una llamada a la moderación por parte del presidente Zapatero. Para Cuevas resulta un disparate iniciar un proceso de paz con ETA, porque desmoraliza a la sociedad y al empresariado vasco. Puede parecer un juicio excesivamente rotundo, pero no deja de llamar la atención que el presidente del Gobierno hable del «inicio del principio del fin de ETA», cuando todas las semanas estallan bombas y la banda realiza una campaña de extorsiones sobre los empresarios que acompaña con fotos de sus hijos para ser más convincente en sus peticiones. Frente a los pronósticos optimistas del presidente Zapatero se levanta diariamente una realidad completamente desalentadora. ¿Por qué piden los pistoleros de ETA dinero a los empresarios si piensan reinsertarse próximamente en la sociedad civil?

El presidente de la gran patronal considera que la opa de Gas Natural sobre Endesa tiene un carácter muy catalán al apoyarse en el poder político. No creo que se pueda discutir mucho esta valoración, porque Gas Natural y La Caixa empezaron a urdir planes expansionistas desde el día siguiente de las últimas elecciones generales, cuando vieron que en Madrid se formaba un Gobierno alineado con el tripartito catalán. Con Montilla de ministro y toda la política española girando en torno a la Generalitat, se gestó la opa del pez chico (Gas Natural) sobre el grande (Endesa).

No es frecuente que un alto representante empresarial hable con tanto desparpajo como José María Cuevas. Es más, el propio presidente de la CEOE casi nunca ofrece unas reflexiones tan libres y desinhibidas. Y, sin embargo, son completamente necesarias, porque reflejan la salud de un sistema democrático. Hace falta que el empresariado sea independiente del poder político, como también deben serlo los sindicatos. El caso contrario es la antesala de la corrupción.



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