El proceso que acabará consolidándose con la construcción del Centro Oscar Niemeyer en Avilés, «se inicia con un acuerdo del Patronato de la Fundación Príncipe de Asturias». Esta contundente sentencia es de Vicente Álvarez Areces. Con ella defendía ayer, una vez más, la actuación de Graciano García y José Ramón Álvarez Rendueles, cuyas dimisiones, como director y presidente de la institución, solicita el Ayuntamiento de Oviedo. Reiteraba además así el presidente del Principado lo publicado ayer por EL COMERCIO sobre el hecho de que ambos responsables de la Fundación «siguieron, en todo momento, la voluntad de los patronos, actuando siempre de pleno acuerdo con ellos».
Según el máximo responsable del Ejecutivo autónomo, no sólo se ha trabajado «en estrecha colaboración», sino que «no ha habido ninguna discrepancia con la institución», que, en sus palabras, ha obrado, «como hemos hecho todos, sirviendo a Asturias, sirviendo a España».
Las palabras del presidente Areces se unían al discurso previo de la consejera de Cultura y portavoz del Gobierno, Ana Rosa Migoya, que garantizó, como después hiciera él, «la participación y colaboración activa de la Fundación Príncipe de Asturias, que ha estado en todo el proceso previo a la donación del proyecto de Niemeyer y seguirá estando en el diseño de los contenidos del centro».
Se reafirmaban así ambos mandatarios en lo dicho a su regreso de Río de Janeiro. Es decir, en la intención de que el Centro Niemeyer congregue «el espíritu y la memoria viva de los Premios Príncipe». Pero no como único objetivo, sino como uno de los muchos que definirán su actividad en el futuro.
«Un hito cultural»
«El centro que vamos a poner en marcha tiene una amplitud y unos objetivos que van a significar un hito cultural para Asturias y para España. Y en ese centro, vuelvo a insistir, la Fundación participará y colaborará activamente», añadió el presidente, secundando las manifestaciones de Ana Rosa Migoya.
Sobre la polémica abierta con quienes defienden la ubicación en la capital del Principado de un museo sobre la historia de los galardonados, Areces y Migoya, advirtieron no querer «alimentar polémicas estériles», sino recordar, como dijo la consejera, que «la Fundación pertenece a Asturias y nadie puede patrimonializarla».