La asociación responsable de elaborar el Estudio General de Medios asegura haber descubierto una trama ideada para alterar los resultados del informe que tres veces al año pulsa la audiencia de los medios de comunicación (prensa y radio) en España. La AIMC (Asociación para la Investigación de Medios de Comunicación) emitió ayer un comunicado en el que dice haber detectado la existencia de falsos entrevistadores en sus equipos de trabajo de campo, «con indicios sólidos de estar manipulando los resultados del estudio». Ante estos hechos se planteó la posibilidad de suspender la primera oleada del EGM, prevista para el próximo 18 de abril.
«Lo ocurrido no sólo interfiere gravemente el desarrollo del EGM, sino que constituye un ataque frontal al sistema diseñado por el mercado para proveerse de información de audiencia de los medios», añadió la AIMC, que se reservó el derecho a emprender «las acciones legales que pudieran derivarse del caso».
Ante la posibilidad de que la primera oleada del EGM pudiera suspenderse, la Asociación de Editores de Diarios Españoles (AEDE), cuyo presidente es Antoni Cambredó, exigió ayer a la AIMC que tome las medidas necesarias para garantizar que dicho informe tendrá total fiabilidad y se hará público en plazo, el 18 de abril, como estaba previsto.
Los editores de prensa advirtieron que «un eventual retraso en la entrega o la anulación de esa primera oleada supondría un perjuicio gravísimo para los diarios españoles ante agencias de medios, clientes y anunciantes que no están en condiciones de asumir». La COPE se atribuyó la autoría de la infiltración de encuestadores como parte de una investigación impulsada por su director de Deportes, José Antonio Abellán, para sacar a la luz las irregularidades del estudio. La emisora de la Conferencia Episcopal dice que su investigación ha durado 6 meses, lo que, de confirmarse, pondría en cuestión también a la última oleada de 2005. Entre las denuncias de la citada cadena, figura que los encuestadores «especialmente entrenados» según el EGM, «tienen formación exclusivamente para el uso del ordenador que portan y muchos, inmigrantes, apenas hablan correctamente español». Según la versión de la COPE, «sólo se supervisa el 4% y no se comprueba el contenido».