Una cuadrilla de doce operarios de la Empresa Municipal de Limpiezas (Emulsa) tuvieron la desagradable tarea de eliminar los efectos de la fiesta, en plena 'resaca' del 'macrobotellón'. Las labores de limpieza comenzaron a las seis de la madrugada y finalizaron a las siete y media.
Se emplearon tres máquinas barredoras y se llenaron tres grandes contenedores -los que se utilizan todos los domingos en el rastro- con botellas de plástico, bolsas, 'tetra-brik' y, en menor medida, envases de cristal. El trabajo de los doce operarios se centró principalmente en los soportales de El Molinón.