Mónaco hizo ayer un hueco para el arte en su glamurosa agenda. Entre 'ferraris', espectaculares yates e inmensas mansiones brilló, con el opaco esplendor de su acero, una de las esculturas en las que el valenciano Manolo Valdés reinventa a la Reina Mariana de Austria, en su infinita versión de las Meninas de Velázquez. Y brilló para quedarse, pues la pieza, de la colección que cambió el paisaje de Oviedo el pasado otoño, ha sido donada por el artista al Principado de Carolina, Alberto y Estefanía. Llegó, pues, para esta 'Menina' de Valdés el final del viaje por el mundo, de Principado a Principado.