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Miércoles, 29 de marzo de 2006
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ASTURIAS
Asturias
El desplome del primer tablero del viaducto del Nalón provoca un nuevo retraso en el tramo Soto-Muros
El accidente ocurrió durante la maniobra de empuje para colocar la estructura metálica sobre los pilares La Dirección General de Carreteras ha ordenado una investigación
ABAJO. Estado en el que quedó el tablero metálico tras fallar la estructura. / RAFA GONZÁLEZ
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El primer tramo del tablero que se instalaba ayer sobre lo que será el viaducto del Nalón se vino abajo. El accidente, que se saldó sin causar daños a ninguno de los operarios, retrasará el final de las obras en el que será el puente más largo de Asturias, con 1.100, y en consecuencia, también del tramo Soto del Barco-Muros de Nalón, de la autovía del Cantábrico.

El incidente se produjo poco antes de las cinco de la tarde de ayer en el extremo que conecta con Muros de Nalón. Según explicó el Ministerio de Fomento, «mientras se estaba realizando la primera maniobra de empuje del viaducto del río Nalón, una vez alcanzado un avance de 45 metros, se observó una deformación del tablero». Así, en el tránsito entre el origen del puente y el primer pilar, la estructura comenzó a ceder. «Ante esta situación se ordenó detener de forma inmediata la maniobra de lanzamiento y alejarse a todo el personal por motivos de seguridad».

Al parecer, la deformación del tablero fue progresiva. Por eso hubo tiempo suficiente para desalojar la zona y que los presentes, todos ilesos, asistiesen a la progresión «del deterioro hasta doblarse completamente el tablero y apoyar en el suelo».

Según fuentes cercanas a las obras, todo parece indicar que el origen del accidente estuvo en un fallo en la estructura. Sin embargo, ayer nadie se atrevía a adelantar la causa. A estos efectos, y según informó Fomento, «la Dirección General de Carreteras ha ordenado una investigación para aclarar las causas de este accidente».

Lo que tampoco está claro es en que medida retrasará el final de las obras en el tramo. De hecho, el Soto-Muros aún no tiene una fecha clara para su conclusión tras una tramitación bastante accidentada. Después de sucesivos retrasos, se había fijado de manera oficial su puesta en servicio para finales de este año. Sin embargo, Fomento se mostraba confiado en poder terminar antes del verano, con el fin de acabar con las retenciones originadas por la rotonda de Soto del Barco. Pero en febrero el ministerio anunció retrasos de hasta siete meses en varios tramos de la autovía del Cantábrico, y uno de ellos era el Soto-Muros.

A estas alturas aún no se había fijado la nueva fecha de conclusión, con lo que el imprevisto de ayer vendrá a sumar un retraso más a un plazo aún indefinido. Esta nueva dilación, según parece, podría prolongar unos tres meses más a las obras.

Tras el accidente, la zona fue acordonada, aunque en otros emplazamientos de la obra los operarios seguían trabajando. La situación también ocasionó leves molestias en el vecindario, al ser necesario cortar una vía de servicio que discurre bajo el viaducto.

El origen del suceso es fácil de entender si se tiene en cuenta el proceso constructivo del viaducto, es decir, cómo se coloca sobre las pilas el tablero de acero: 6.600 toneladas (la estructura caída ayer tenía un peso de entre 100 y 150) repartidas en 17 vanos, es decir, los segmentos que van de una pila a la siguiente. Los tramos metálicos se construyen y sueldan en las zonas altas, donde arrancan los dos extremos de la infraestructura. Una vez terminado el primero, ayer se le empujó con enormes gatos para colocarlo sobre los dos primeros pilares.

En el centro

En esta operación se produjo el problema. Sin embargo, de haber tenido éxito, el tramo de estructura no se hubiese quedado en ese emplazamiento. Porque, el mismo lugar que él, se construirá el siguiente vano, que, una vez concluido, empujaría al primero: éste quedará sobre las pilas segunda y tercera, y el nuevo ocupará su espacio. La operación se irá repitiendo y el tablero irá avanzando hacia el centro del viaducto. Así, el cajón metálico malogrado ayer tenía vocación de acabar en el centro de la infraestructura.

Para arrastrar todo ese armazón durante el proceso constructivo, sobre las pilas se sitúa una superficie deslizante y dos raíles que sirven de tope para evitar desplazamientos laterales indeseados. Y, una vez que toda la estructura metálica del cajón repose sobre las pilas, ésta se alzará unos centímetros para sustituir la superficie deslizante por los apoyos definitivos.



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