Asturias no es una región propicia para el trigo convencional. Su clima es poco adecuado. Sin embargo, existe una variedad de trigo, la escanda, que sí se adapta al tipo de suelo y la pluviosidad del Principado. Es un trigo 'vestido', que se diferencia del común en que va envuelto en una vaina, difícil de desprender después de la trilla sin la ayuda de molinos especiales. La escanda dominó los cultivos en la región hasta principios del siglo pasado, pero por diversas razones cayó en desuso y en 1992 sólo había cultivadas ocho hectáreas.
En los últimos años, tras la constitución de la Asociación Asturiana de Productores de Escanda (Asapes) en 2002, con la ayuda de la Consejería de Medio Rural y el Servicio Regional de Investigación y Desarrollo Agroalimentario (Serida), ha comenzado la recuperación.
Entre otros propósitos, está el de conseguir una Denominación de Origen que reafirme su carácter autóctono y singular, que atestiguan hallazgos arqueológicos de los siglos VIII-VI antes de Cristo en castros prerromanos en Gijón y Villaviciosa.
Recientemente, se celebró la I Jornada de la Escanda Asturias en Collanzo (Aller), con la participación de los productores, el Principado, el Serida y los ayuntamientos de Grado y Aller, que son los que, en la actualidad, cuentan con terrenos dedicados a la escanda.
En este encuentro se analizó la situación del sector, que ha crecido notablemente en los últimos años, pasando de la casi desaparición a las cerca de 50 hectáreas que hay cultivadas en la campaña actual, y de dos productores con más de una hectárea hace tan sólo dos años a ocho este año. El técnico del área de experimentación y demostración agroforestal del Serida Guillermo García González destacó la presencia de panaderos y hosteleros en el encuentro, que constituye un paso importante en la promoción y puesta en valor del producto.
Este experto considera fundamental una campaña de promoción que comunique las cualidades del producto, que no son pocas: un valor nutricional superior al del trigo común, con alto contenido en vitaminas y en fibras, y un buen rendimiento como cultivo complementario y diversificador de explotaciones agrícolas. En el lado de los inconvenientes, está el alto precio de los productos derivados de este cereal, pero éste es debido a su escaso cultivo, y una mayor producción ayudaría a bajarlos.
Gillermo González se mostró muy optimista sobre el futuro de la escanda, especialmente por el trabajo de agricultores y empresas transformadoras formadas por gente joven que ven en su cultivo un beneficio económico y un modo de seguir ahondando en la etnografía y la cultura de la región.