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Miércoles, 29 de marzo de 2006
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Los primeros sondeos en Israel dan a Kadima un triunfo más corto de lo esperado
Los laboristas quedarían segundos y el Likud cuarto, tras una jornada sin incidentes y con una abstención histórica
SOLEDAD. El primer ministro en funciones, Ehud Olmert, deposita su voto en un colegio electoral de Jerusalén, rodeado de reporteros y guadaespaldas. / REUTERS
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Los tres sondeos a pie de urna que divulgaron anoche las televisiones israelíes al cierre de los colegios electorales apuntaban a una victoria más corta de lo esperado en los comicios legislativos de Kadima (Adelante), el partido que fundó Ariel Sharon y que lidera Ehud Olmert, con una horquilla de entre 29 y 32 diputados para un Parlamento (Kneset) que cuenta con 120 escaños.

El triunfo de Kadima quedó algo por debajo de las expectativas de Olmert pero, dado el reparto de diputados, con toda seguridad le permitirá confeccionar una coalición de gobierno a pesar de la alta abstención registrada, la mayor en la historia del país hebreo.

Las elecciones se percibieron como un referéndum sobre el plan de Olmert de impulsar una retirada parcial de Cisjordania después de 39 años de ocupación militar, una iniciativa que fue aprobada ayer en las urnas y que se debería completar en la próxima legislatura.

El segundo lugar, como era previsible, fue para los laboristas, que obtendrían entre 20 y 22 escaños. En tercer lugar quedó Avigdor Liberman, el líder de la derechista Israel Beitenu (Israel es Nuestra Casa), con 12 o 14 parlamentarios, y sólo en cuarto lugar quedó el Likud, que tendría de 11 a 12, y fue el gran derrotado.

Los ultraortodoxos de Shas obtendrán entre 10 y 11 escaños, mientras la coalición derechista y religiosa Unión Nacional-Partido Religioso Nacional llegaría a 8. La gran sorpresa la constituyó el partido de los pensionistas, al que los sondeos otorgan entre 7 y 8 escaños y que sin duda apoyará a una coalición de Kadima y los laboristas. Los demás asientos quedaron repartidos entre varios partidos de derecha, socialdemócratas, religiosos y árabes.

Los que han apoyado a Olmert y a los laboristas creen que ha llegado el momento de separar a la población judía de la palestina y fijar las fronteras definitivas del Estado, como tácitamente defendía Sharon. «Olmert ha hecho lo que Sharon no habría hecho en la víspera de las elecciones. Ha dicho a los votantes lo que quiere hacer y ha convertido los comicios en un referéndum sobre Judea y Samaria», escribió el diario 'Yediot Ahronot' usando el término bíblico de Cisjordania.

Retirada de Cisjordania

Kadima sólo formará coalición con los partidos que acepten la necesidad de retirarse de una parte de Cisjordania, aunque, en el caso de que eso no le baste para formar un Gobierno de unidad, buscará el apoyo de otras formaciones. En este caso su plan podría quedar en entredicho.

Conforme avanzaba la jornada se fue confirmando un elevado índice de abstención. A las cuatro de la tarde ya superaba en seis puntos la de los comicios de 2003, que a su vez habían sido las elecciones con mayor abstención en la historia de Israel. Esta circunstancia hizo los dirigentes de los partidos que en principio se creían más afectados -Kadima y los laboristas- a dirigirse continuamente a la población exigiéndoles que cumplieran con su «deber cívico». El presidente israelí, Moshe Katzav, hizo un llamamiento similar, pero la evolución de la participación siguió siendo muy baja.

Algunos expertos señalaron que este fenómeno está en auge en todo Occidente debido a la crisis que atraviesan los partidos políticos en los países desarrollados y no la atribuyeron a causas internas.

Apenas se registraron incidentes durante la jornada, pero en dos colegios grupos de decenas de ultraortodoxos y antisionistas trataron de reventar la votación exigiendo a la gente que no votara por considerar que el Estado viola los mandamientos divinos. En los últimos días varios de estos colectivos realizaron campaña para incitar a la gente a boicotear los comicios denunciando que el movimiento sionista dificultó el rescate de los judíos europeos durante el Holocausto para que Occidente apoyara la creación del Estado de Israel, una tesis que circula desde hace décadas entre los movimientos antisionistas judíos.

Mientras, en Gaza, el nuevo ministro de Exteriores, Mahmud Al Zahhar, de Hamás, dijo que su organización no tenía preferencia por ningún partido puesto que «todos son iguales». «No queremos interferir en las elecciones y no hallamos ninguna diferencia entre un partido y otro, puesto que todos son responsables de la miserable situación en que nos encontramos y de los crímenes que sufrimos».

Como era previsible, el Parlamento palestino aprobó ayer el programa de Gobierno del primer ministro de Hamás, Ismail Hanniya, por 71 votos contra 36, perse a las trabas israelíes.



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