El Gobierno, los sindicatos y la patronal Carbunión suscribieron ayer el nuevo plan del carbón para el periodo 2006-2012, y se mostraron convencidos de haber cerrado, tras complicadas negociaciones, «la última reestructuración» del sector. Las tres partes se mostraron muy satisfechas con el pacto alcanzado el pasado 8 de marzo, ya que, a su juicio, es mejor que los anteriores, garantiza el futuro de la actividad como reserva energética estratégica, y permite la reactivación de las comarcas mineras. Uno de los principales protagonistas de la negociación, José Ángel Fernández Villa, advirtió ayer al Gobierno del Principado que debe respetar «el espíritu y la letra» del nuevo plan del carbón.
La firma del plan tuvo lugar en la sede madrileña del Ministerio de Industria. El nuevo plan dedica a proyectos de reactivación 700.000 euros más por cada empleo perdido que el firmado por el Partido Popular, es decir, cuatro veces y media más. Entre 1998-2005 se dedicaron a este fin 3.120 millones de euros y se perdieron 15.737 puestos de trabajo, con lo que se aportaron 198.000 euros por cada empleo desaparecido. El actual dedica 2.880 millones y prevé la perdida de 3.024 empleos, con lo que la tasa asciende a 898.000 euros.
Fin de los ajustes
Fernández Villa calificó de «bueno» el nuevo plan suscrito y confió en que este documento «ponga punto final» a los ajustes en el sector. El líder sindical y diputado autonómico socialista declaró que el acuerdo significa un «pacto de confianza» y aseguró que los ajustes en la minería «han tocado fondo». Villa justificó esta afirmación en razones «energéticas» y en la necesidad de disponer en las cuencas mineras «de una base económica mínima a la que se vayan sumando otras actividades de distintos sectores que permitan hacer real el camino de cambio de su estructura económica y su vertebración en el conjunto de la región».
Anunció que, una vez concretada la firma, la atención de su sindicato va a estar volcada «en que se pongan en marcha los mecanismos administrativos para materializar en la práctica las ayudas empresariales y la salida de excedentes por vía de prejubilaciones, la recolocación y contratación de trabajadores, la comisión de adaptación laboral y las mesas regionales junto a las ordenes ministeriales que haya que desarrollar».
Fernández Villa valoró que el documento responda a los objetivos perseguidos por los sindicatos y dijo que éstos y los trabajadores «ya han cumplido con su parte» y que ahora son quienes tienen las competencias de gestión los encargados de «completar ese proyecto de cambio real de la estructura económica de las comarcas mineras». Para ello, advirtió, es fundamental el respeto al espíritu y la letra del plan, y defendió que se aúne el «trabajo» y «esfuerzo» de todos «cada uno desde sus competencias».
Villa consideró necesario que las empresas que se vayan a incluir en la reserva estratégica inicien su planificación empresarial con planes de empresa propios que recojan todos los parámetros y siempre con un horizonte superior a 2012. También apremió a que se formalicen las mesas regionales que fijarán las iniciativas a financiar con fondos mineros y, en el caso de Asturias, dijo que hay que analizar los recursos disponibles de los años 2004 y 2005 y los proyectos a las que irán asignados. Según Villa, también queda pendiente la elaboración de proyectos a presentar por las comunidades autónomas, los ayuntamientos y los propios sindicatos, según la filosofía del plan.
«Se trata de profundizar en el cambio de la estructura económica de las cuencas y las propiedades para ello son la generación de empleo estable y de calidad, el asentamiento empresarial, la habilitación de terreno industrial con equipamientos, potenciar la investigación, el desarrollo y la nuevas tecnologías y reforzar el campus de Mieres con proyectos ya comprometidos», subrayó Villa.
Añadió que «lo que se necesita es un cambio real, con tiempo imaginación y compromiso porque tan importante como el volumen de recursos pactados es la gestión y destino de los mismos».
«Somos conscientes de que firmamos este plan con vocación histórica para minería del carbón y debe marcar un punto de inflexión en la estabilidad del sector a largo plazo», manifestó el líder sindical. Por último, Villa concluyó mostrando su apoyo al ministro de Industria, José Montilla, como principal encargado de desarrollar el plan y afirmó que «sin duda» le servirá como experiencia su etapa como alcalde de un municipio, el de Cornellá de Llobregat, que estuvo sometido a procesos de reconversión.
Por su parte, el secretario general de la federación minerometalúrgica de CC OO, Felipe López, se congratuló de que el entendimiento alcanzado no incluye medidas «traumáticas» y garantiza el futuro del sector como reserva energética estratégica.
La Federación Minerometalúrgica que en Asturias dirige Maximino García resaltó el hecho de que no se producirán bajas traumáticas y que los pasos que vayan dándose se harán de mutuo acuerdo entre sindicatos y empresas. En los próximos años se producirán 1.700 nuevos ingresos en el sector y 520 recolocaciones de excedentes de otras empresas mineras. En la región, el plan supondrá la aportación de 1.710 millones de euros y un recorte de 3.062 empleos.