Ya lidió con las 'vacas locas' y ahora trata de buscar respuestas para afrontar la gripe aviar, un mal que aún no ha pisado tierra española pero que pronto podría convertirse en noticia. Este mes y el próximo son claves, porque las migraciones de aves podrían traer consigo a los humedales españolas ese «virus que no respeta fronteras, culturas ni niveles de desarrollo». Asi define el H5N1 Juan José Badiola, presidente del Consejo General de Colegios Veterinarios. Badiola sabe mucho sobre enfermedades animales transmisibles al hombre, y sobre ellas habló ayer en la Cátedra Jovellanos de Gijón.
Lo hizo recordando que ésta no es la primera vez ni será la última que los animales llevan sus males a los humanos, porque enfermedades tan comunes antaño como la tuberculosis son el mejor ejemplo. Y también han sido muchas las gripes con origen animal que han causado estragos en el pasado. Entonces, los sistemas sanitarios eran otros y la posibilidad de respuesta ante los males, mucho menor.
Claro que en el presente, según detalló ayer Badiola, tampoco las cosas son perfectas. Porque si bien desde el pasado mes de octubre, cuando la Organización Mundial de la Salud alertó a los gobiernos sobre la necesidad de tomar medidas, tampoco se actuó de una forma efectiva con el virus de la influenza aviar. Eso aseguraba ayer el experto, quien relató año a año la aparición de una enfermedad que se detectó por primera vez en 1997 en Asia. Su extensión quizá fue demasiado rápida porque en los brotes que vendrían después, ya en 2003, «los sistemas de control de los países afectados fracasaron estrepitosamente». Y con su fracasos el virus recorrió el mundo hasta romper con todas esas fronteras a las que aludía el veterinario. Una más puede caer pronto, porque el Estrecho de Gibraltar es puerta de entrada de esas aves silvestres que podrían llegar enfermas. ¿Estamos preparados para ello? «Sí», dice Juan José Badiola, quien no oculta en su respuesta una cierta censura a lo que ocurrió antes de que la OMS alzara su voz: «En España ahora estamos mejor preparados que antes del mes de octubre», afirma.
Este leonés que descubrió el mar en Gijón allá por los cincuenta no denota demasiado temor al futuro, quizá porque entiende que controlar la epizootia en Europa no es especialmente complejo, y que el auténtico peligro radica en que el virus mute y logre transmitirse entre humanos. Entonces, estaríamos ante una pandemia, y entonces la situación se agravaría. Porque el virus es altamente patógeno. De hecho, su nivel de mortalidad alcanza ahora el 50%. Claro que bien es cierto que si finalmente el virus se transmite entre humanos puede mutar para bien o para mal. Esa es una de las múltiples incógnitas que acompañan al virus.
En ese caso -detalló Badiola- los sistemas sanitarios deberán ponerse en marcha para atender a los enfermos, deberán disponer de los famosos antivirales, deberá también desarrollarse una vacuna. «La gran herencia de la gripe aviar va a ser el avance en el conocimiento de las vacunas», asegura el experto, quien subraya que es muy posible que España cuente en el futuro con una fábrica dedicada a este tipo de fármacos inmunizadores. Aunque también es cierto que el desarrollo de este producto no será rápido, ya que llevará entre cuatro o seis meses.
Consumir tranquilos
Así las cosas, Badiola quiso hacer ayer una llamada a la tranquilidad de los consumidores. Sostiene que no hay motivos para la preocupación por cuanto -para empezar- en España no existe gripe aviar y las importaciones de países afectados están prohibidas. Luego no es posible que haya productos contaminados. Y es que, además, la contaminación nunca sería tal, puesto que el virus no sobrevive a altas temperaturas, con lo que el paso por la sartén, la cazuela o la plancha acabarían con él de golpe y plumazo. Tal es la situación que Badiola comparaba ayer la crisis de las 'vacas locas' y la aviar de esta forma: «Son distintas; la de las 'vacas locas' fue real porque el prión estaba aquí, y ahí sí que había riesgo alimentario, sí que era una crisis alimentaria», dijo.
Autor de numerosos artículos sobre sanidad animal y presidente del Comité Científico para la gripe aviar de la Comunidad de Madrid, Badiola pide cautela, pero también sabe que hay que estar en permanente alerta, que no se puede bajar la guardia ante el mal que pronto podría estar en España y ante el cual la respuesta de distintas ciudades y comunidades autónomas ha sido dispar. Por ejemplo, mientras Madrid ha optado por confinar las aves de los parques, Gijón no lo ha hecho. «Yo creo que lo que hay que hacer es vigilar muy estrechamente para detectar la posibilidad de la enfermedad», dice el experto, para quien la opción de encerrar las aves es otra medida válida y efectiva «para minimizar los riesgos».