«De forma general los empresarios no van a aceptar nuevas pausas retribuidas». El planteamiento de la Federación Asturiana de Empresarios (FADE) ante el problema que surge con el tiempo que los empleados fumadores emplean para satisfacer su necesidad de tabaco es así de clara. Lo manifestó ayer el responsable de los servicios jurídicos de Fade, Ignacio García, tras conocerse la existencia de una circular emitida por la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE) en la que se recomienda a los empresarios cómo articular la ley del tabaco.
En realidad, ese comunicado interno fue distribuido en enero, nada más entrar en vigor la nueva normativa, pero es ahora cuando las empresas comienzan a notar las consecuencias de la ley en las jornadas laborales y las relaciones de sus empleados. De hecho, aunque no de manera formal, ya han sido varios los sindicatos que han sugerido la necesidad de regular las pausas para fumar. En este sentido, la patronal asturiana es contundente: «Desaconsejamos que se regulen nuevas pausas porque estaríamos causando efectos discriminatorios con respecto a otros trabajadores», señala García.
Ahora bien, también admite que «cada mesa de negociación colectiva decidirá qué poner sobre la mesa. Está claro que, aparte de los criterios generales, cada empresa sabrá cómo organizarse».
Por lo que no parece que estén dispuestos a pasar es por establecer que esos tiempos para fumar sean retribuidos. «Tenemos que tener claro que la ley es sanitaria no laboral y por eso el marco de las relaciones laborales no debe verse afectado».
Productividad
Respecto a los analistas que consideran que la productividad no se resiente por salir a fumar cigarrillos, el jurista cree que hay un error de base en ese planteamiento. «La productividad debe medirse en función del abandono del hábito de fumar, no en función del tiempo que se dedica a salir del trabajo para fumar».
El experto recuerda además que «la prohibición de fumar en las empresas se lleva practicando durante mucho tiempo y se acepta como ordinario sin que para los empleados fumadores de esas entidades, como puede ser los empleados de una serrería o una pirotécnica que por motivos de seguridad no pueden fumar, sea necesario alterar el sistema de relaciones laborales».
En la actualidad, la única pausa regulada por los convenios es la conocida popularmente como 'hora del bocadillo'. Se trata de un tiempo retribuido, que se considera trabajo efectivo, cuando la jornada continuada supera las seis horas. No debe ser inferior a quince minutos y son los convenios colectivos de cada empresa los que establecen qué tiempo es el permitido.