elcomerciodigital.com
Miércoles, 29 de marzo de 2006
 Webmail    Alertas   Envío de titulares     Página de inicio
PORTADA ACTUALIDAD ECONOMÍA DEPORTES OCIO CLASIFICADOS SERVICIOS CENTRO COMERCIAL PORTALES


SOCIEDAD Y CULTURA
Sociedad
De los zares a la perestroika
'¿Rusia!' repasa en 300 piezas lo mejor del arte ruso desde el siglo XIII a la actualidad en una exposición sin precedentes del Museo Guggenheim
OBRA. Una mujer contempla 'Los sirgadores del Volga', de Ilia Repin, una de las más de 300 obras reunidas en el museo bilbaíno. / EFE
Imprimir noticiaImprimirEnviar noticiaEnviar

Publicidad

El Museo Guggenheim acoge la más amplia muestra de arte ruso exhibida nunca fuera de las fronteras del vasto país de los zares, los popes, los sóviets y la perestroika. Bajo el título de '¿Rusia!', la excepcional y ambiciosa exposición reúne más de trescientas piezas de un centenar de artistas en un recorrido de casi ocho siglos por lo más significativo del rico y plural arte ruso, desde el siglo XIII a la actualidad. Piezas que contrastan con otras joyas del arte occidental muy apreciadas por la Rusia imperial y presoviética.

Propone '¿Rusia!', abierta hasta el 3 de setiembre, un intenso paseo por los momentos clave de la historia «reflejando la esencia del alma rusa», según destacó Juan Ignacio Vidarte, director del museo bilbaíno. Se remonta a las raíces del arte ruso y, partiendo de los iconos medievales, avanza a través de pinturas y esculturas de todas la épocas y tendencias: de la suntuosidad de las colecciones reales formadas en los siglos XVIII y XIX por Pedro 'el Grande', Catalina 'la Grande' o Nicolás I, a la pujanza de la vanguardia europea que supieron advertir y acaparar a comienzos del XX coleccionistas como Serguei Shchukin e Ivan Morozov.

El paisajismo melancólico, el realismo crítico del XIX, la inquieta y fértil vanguardia del XX, la magnificente rigidez que el realismo socialista impuso en la era comunista, o el último arte tras la Perestroika y en la era Putin constituyen también escalas de este recorrido que compara la evolución del arte ruso con el occidental.

Confronta así las obras de maestros rusos como Malevich, Larionov o Goncharova con piezas firmadas por Van Dyck, Rubens, Matisse, Gauguin o Picasso.

Abstracción, paisaje, experimentación, vanguardia y un puñado de 'ismos'. De todo cabe en esta soberbia e imponente muestra, ordenada cronológicamente en nueve grandes apartados y que supuso el gran éxito de la pasada temporada en el Guggenheim de Nueva York.

Irrepetible

Muchas de las obras expuestas salen por primera vez de Rusia y algunas han sido prestadas expresamente para la exposición de Bilbao. Como dejó bien claro el director de la Fundación Guggenheim, Thomas Krens, «una exposición de este calado y alcance será irrepetible en esta generación».

«El nivel y volumen de obras maestras no tiene precedente, de modo que una Rusia cuyo logros artísticos desconocía occidente está ya en Bilbao», resumió Krens en el acto inaugural.

Entre las piezas no vistas nunca o casi nunca fuera de Rusia están los iconos de Andrei Rublev (siglo XV), y Dionisii (XVI), o el Sakkos (vestimenta) del patriarca Adrián de la Iglesia Ortodoxa rusa (XVII). Pinturas como la épica escena marina de Iván Aivazovski 'La novena ola' (1850); la estremecedora 'Sirgadores del Volga' (1873), de Ilia Repin, o el 'Contrarrelieve', de Vladimir Tatlin (1916).

No faltan retratos de literatos como Tosltoi y dirigentes como Lenin y Stalin. Verdaderos emblemas de la época soviética como 'V. I. Lenin en el Smolni' (1930), pintura de Isaac Brodski que muestra a un Lenin solitario e imbuido en la lectura.

Las piezas han sido cedidas por los más destacados museos rusos, como el Estatal de Arte Ruso, la galería Tretiakov, el Ermitage y el del Kremlin, además de colecciones particulares, museos regionales y coleccionistas privados de fuera de Rusia.



Vocento