El malestar entre los farmacéuticos asturianos continúa. La nueva ley de regulación del sector elaborada por la Consejería de Salud y cuyo texto ya ha sido remitido a la Junta General para su debate ha soliviantado al sector. Los profesionales, en una asamblea celebrada el martes, ratificaron su malestar por la futura normativa que restringe las competencias que hasta la fecha ostentaban las farmacias. Los afectados consideran que la normativa, que en su opinión «no ha sido consensuada», crea «inseguridad jurídica» y pone en peligro la prescripción farmacéutica en la región.
Los puntos de la nueva ley que más ampollas han levantado son la obligatoriedad de jubilarse a los 65 años y no a los 70 como ocurre en otras comunidades. También recelan de la intención del Principado de modificar su política de conciertos y de permitir la apertura de nuevas farmacias en la zona rural.
Lourdes Bergillos, presidenta del Colegio de Farmacéuticos, señaló que han mantenido reuniones con los grupos parlamentarios. «Todos han sido muy receptivos», señaló, no sin antes reconocer que confiaba en que varios de los puntos polémicos de la ley desaparezcan en la tramitación parlamentaria de la norma que debería entrar en vigor en junio.
Bergillos advirtió de que los boticarios «están muy preocupados» y no descartó que «si la ley se mantiene en su actual articulado, emprendamos las acciones que tengamos que emprender».