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Jueves, 30 de marzo de 2006
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ECONOMÍA
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El horno se engalana
Arcelor celebra hoy la remodelación de su cabecera en Gijón, tras invertir 52 millones de euros, que servirá para alargar la vida útil de la instalación hasta 2020
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«Es, sin duda, la obra más importante que hemos acometido en los últimos años». Los responsables de Arcelor España en Asturias definen así la importancia que, para la empresa, tiene la reforma del horno alto 'A' de la factoría de Gijón, una remodelación que comenzó el pasado 1 de diciembre y culminó el pasado 21 de febrero, con una inversión superior a los 52 millones de euros. La remozada instalación se inaugura hoy ante decenas de invitados y, con este nuevo 'bautizo', la compañía abre una nueva etapa, en la que pretende conseguir tres objetivos: alargar la vida útil de la instalación, incrementar la producción y abaratar costes.

Según los cálculos de Arcelor, las obras van a garantizar que el horno siga funcionando quince años más, esto es, hasta 2020. Al mismo tiempo, el grupo logrará incrementar la producción. La instalación generará 200.000 toneladas más de arrabio (mezcla de carbón y mineral de hierro) al año hasta alcanzar, en cada ejercicio, los 2,4 millones de toneladas.

Con este aumento, los dos hornos altos producirán entre los 4,4 y 4,6 millones de toneladas de arrabio, una cantidad que permitirá obtener 5 millones de toneladas de acero anuales y facilitar las condiciones para que las acerías LD-III de Avilés y LD-II de Gijón incrementen su producción de alambrón y carril.

La compañía también reducirá costes, ya que prevé ahorrar «una considerable cantidad» del cok que consume el horno en la actualidad.

La reforma, que ha consistido principalmente en ampliar el crisol hasta los 11,7 metros de diámetro, comenzó en diciembre de 2005, tres años después de que se iniciaran los estudios previos de ingeniería. En las obras trabajaron, a diario, unas 200 personas, aunque el número de profesionales involucrados en el proyecto fue mucho mayor: ascendió a un total de 600. En el proyecto, participaron empresas contratistas locales y extranjeras, entre las que destacan, por su volumen de obra, Montajes Nervión, Daorje, Ingemas, Pasek, MMA, Moncobra, Pirson, TSK-Siemens y Paul Wurth. Tanto su personal como los trabajadores de la compañía han seguido un Plan de Actuación de Seguridad, de obligado cumplimiento.

Mientras desarrollaban su labor, la parada del horno obligó a la siderúrgica a reducir la producción de sus dos acerías. No obstante, el resto de las instalaciones no han resultado perjudicadas, ya que han trabajado con stocks acumulados.

A por la segunda reforma

Ahora, finalizada la remodelación, la compañía está convencida de que «la enriquecedora experiencia» y los conocimientos adquiridos serán empleados por los técnicos de Arcelor para acometer la reparación parcial del segundo horno alto -el 'B'-, prevista para junio de este año, con una inversión de 17 millones de euros, tal y como adelantó en su día EL COMERCIO.

Los hornos altos de Veriña -los únicos que, en la actualidad, se encuentran en funcionamiento en España- se construyeron en los años setenta. En 1996 y 1997 experimentaron un completo proceso de ampliación y modernización, que les ha permitido seguir produciendo hasta ahora.

Para acometer esta reforma, la empresa -entonces denominada CSI-, invirtió 48.000 millones de pesetas. De hecho, fue el proyecto estrella de su Plan de Competitividad de 1992, que ascendía a 50.000 millones. La remodelación consistió en ampliar el diámetro del crisol de 9,5 metros a los 11,3 y, por ello, se considera la mayor ampliación de la historia de la siderurgia. Ante este hito, los Reyes de España decidieron respaldar las obras asistiendo a su inauguración el 11 de mayo de 1998 ante 300 invitados.



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