La mayoría de los edificios de la nueva urbanización tendrá cuatro y cinco alturas, es decir, tres y bajo y cuatro y bajo. Pero también los habrá de más. De hecho, habrá una torre de quince pisos, pegada a la carretera AS-19, y que responde a la intención del Ayuntamiento de dotar las entradas de la ciudad de hitos. Así, este gran bloque se sumará al del alto Pumarín, de 45 metros de altura, y al edificio singular del suelo liberado de las vías, que marcará la entrada por la autopista 'Y'.
El inmueble de esta nueva actuación pertenece a la unidad de ejecución Cerillero-14. Junto a él habrá otros cuatro edificios, que se construirán de forma escalonada, con seis, cinco y cuatro alturas. El resto mantendrán la homogeneidad. Todos estarán rodeados de zonas verdes, públicas o privadas, con accesos semipeatonales para dar paso a los garajes.
Todavía es pronto para saber qué precios podrían alcanzar los pisos, aunque hay datos de referencia. Las últimas actuaciones de las inmediaciones han alcanzado los 2.100 y los 2.400 euros el metro cuadrado (entre 350.000 y 400.000 pesetas). Es de prever que las nuevas viviendas superen estas cifras.
El área de El Lauredal tendrá también 1.576 metros cuadrados de superficie comercial, repartidos por todo el ámbito. En estos momentos, los promotores están negociando con el Ayuntamiento la posibilidad de ubicar una mediana superficie.
Otro de los elementos que resaltan los promotores es que junto a la zona se situará la residencia geriátrica gestionada por Mensajeros de la Paz, que tendrá capacidad para un centenar de personas, en una parcela cedida a la organización por una familia de la ciudad.
Son las características principales de una actuación que empezó a tramitarse hace unos cinco años y que, en un principio, iba a ser desarrollada por Sociedad Mixta de Gestión y Promoción del suelo. El área residencial estaba contemplada por el PGOU de 1999, en un área calificada como suelo urbano no consolidado. Pero después, Sogepsa prefirió mantenerse al margen de la operación y dejarla en manos de los promotores privados. Es, sin duda, la gran transición de La Calzada hacia Jove. Por eso, el Ayuntamiento aceptó la propuesta de las constructoras de desarrollar de forma conjunta las diez unidades de actuación afectadas.
Tras muchos trámites administrativos, el proyecto definitivo de urbanización fue aprobado por el Pleno municipal el pasado mes de enero. Hace tan sólo unos días, la primera promotora que iniciará los trabajos, Coto de los Ferranes, recibió el permiso municipal para derribar algunas pequeñas edificaciones que existían en la zona (caminos de Paquet, del Cementerio, de Rubín y carretera AS-19). Así las cosas, la empresa tiene vía libre para comenzar la urbanización en mayo aproximadamente.