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Jueves, 30 de marzo de 2006
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GIJÓN
GIJÓN
Transportistas y comerciantes ven en el 'multamóvil' una traba a su actividad
Los repartidores señalan que la escasez de zonas de carga y descarga los convertirá en «víctimas propicias» del vehículo Los minoristas critican el «afán recaudatorio» del sistema y reclaman que «se levante la mano» con sus proveedores
EN DOBLE FILA. Un repartidor de paquetería descarga electrodomésticos en la calle de Juan Alvargonzález, en El Llano. / PALOMA UCHA
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Rodrigo del Bosque

Enrique Rodríguez y Juan C. Ordieres

José Carlos Suárez
Al frente de una relojería en la calle Asturias, este comerciante pide «manga ancha» para los transportistas. Los encargados de la tienda de alimentación Lumi, en Juan Alvargonzález, ven el coche como una forma de «hacer caja» a costa del conductor. El transportista cree que la puesta en marcha del 'multamóvil' «iniciará la persecución» contra su gremio.

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Transportistas y comerciantes de Gijón creen que la inminente entrada en vigor del 'multamóvil', lejos de beneficiarles, complicará aún más su actividad cotidiana. Los primeros temen que este sistema de identificación de vehículos, capaz de poner hasta 800 multas en un día, los sitúe en el punto de mira de la Policía Local.

Estos profesionales del reparto fundamentan sus temores en la escasez de zonas de carga y descarga en la ciudad -«las que hay a menudo están ocupadas por turismos ajenos»- y en las numerosas obras simultáneas que les dificultan el aparcamiento.

Los minoristas, por su parte, recelan de una medida que ven «desproporcionada y con una clara intencionalidad recaudatoria». Además, tienen el mal presentimiento de que el nuevo coche sancionador «se puede cebar» en determinadas zonas de Gijón, una vez que empiece a patrullar en abril, con las personas que aprovisionan sus tiendas.

En la calle de Juan Alvargonzález, en El Llano, el mero nombre del 'multamóvil' provoca desasosiego. Los comerciantes y transportistas de la zona dicen que ya se han acostumbrado a su periódica presencia, pues esta arteria comercial y hostelera se ha convertido en los últimos meses en uno de los principales bancos de pruebas del nuevo mecanismo por su alta concentración de aparcamientos irregulares. En uno de esos ensayos, realizado el pasado octubre, el vehículo policial detectó 30 coches mal estacionados en cuatro minutos.

Miguel Ángel, un repartidor de todo tipo de paquetería que, como la mayoría de sus compañeros de profesión, suele dejar su furgoneta en doble fila o subida a la acera en Juan Alvargonzález, no lo ve nada claro con el 'multamóvil'. «Para el sector del transporte no veo nada lógico la aplicación de este sistema. Yo vengo aquí a descargar electrodomésticos, no a tomar vinos. A este paso van a conseguir que sólo circulen por las calles de Gijón los coches de la Policía Local y las ambulancias», critica.

Este profesional del transporte opina, mientras baja de su vehículo un frigorífico, que los agentes municipales a bordo del también rebautizado como 'coche fantástico' «tendrían que pasar por alto» las infracciones que puedan cometer los de su gremio en las horas punta. «La carga y descarga está siempre invadida por turismos y el centro está plagado de obras, por lo que si no levantan la mano vamos a ser víctimas propiciatorias», advierte.

Quien también pide una mayor indulgencia con los transportistas es Juan Carlos Ordieres, uno de los encargados de una tienda de alimentación en Juan Alvargonzález. «No se puede ir a cazar a la gente que se está ganando la vida. Hace poco le pusieron una multa a un repartidor nuestro cuando había en ese momento un montón de coches mal aparcados con sus dueños tomando sidras en los bares», relata este empleado, quien tiene claro que el 'multamóvil' se pondrá en marcha «con ánimo de recaudar». «Tendrían que preocuparse de hacer más aparcamientos en vez de sancionar, que es lo que les interesa», se queja Juan Carlos.

El entorno de las calles de Asturias y Langreo, donde las multas están ya al orden del día por aparcar encima de la acera, también está recibiendo últimamente visitas del rutilante vehículo sancionador en su periodo de pruebas. José Carlos Suárez, transportista desde hace 16 años de Mariscos Oviñana, justifica su infracción de tráfico -acaba de encaramar su furgoneta al bordillo de la calle de Asturias- «en que no hay plazas para aparcar en el centro y la carga y descarga no ocupada es insuficiente». «Cuando me cruzo con policías locales procuro evitarlos, porque no quiero cargar a mi empresa con multas. Sin embargo, me temo que con este nuevo sistema se va a abrir la veda de la persecución al transportista. Ocasiones desde luego no les van a faltar para sancionar», arguye.



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