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Jueves, 30 de marzo de 2006
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Olmert inicia los contactos para la formación de una gran coalición de centro izquierda que le permita gobernar
Los laboristas serían la otra base del nuevo Ejecutivo, que además busca el apoyo de pequeñas formaciones y excluye al Likud
SUCESOR. Ehud Olmert, siempre a la sombra de Ariel Sharon. / AP
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El primer ministro electo de Israel, Ehud Olmert, aspira a formar una coalición de gobierno lo más amplia posible y en su entorno ya se ha comenzado a trabajar para obtener el apoyo de cuatro partidos que cuentan con 46 escaños y que se sumarían a los 28 de Kadima. En su punto de mira están los laboristas, con veinte diputados; ultraortodoxos sefardíes de Shas, con trece; el partido de los jubilados, con siete; y los ultraortodoxos askenazis de Judaísmo Unido del Pentateuco, con seis.

El resultado de las elecciones ha producido a Kadima una sensación agridulce, ya que, por una parte, esperaba obtener por lo menos 35 escaños, aunque, por otra, se muestra satisfecho con un reparto de poder que le permitirá formar una coalición sólida para gobernar durante los próximos cuatro años.

Los dirigentes de Kadima sostienen que la formación debe trabajar para conseguir mantener en sus manos las tres carteras más importantes -Exteriores, Defensa y Economía-, algo que será difícil puesto que, en las negociaciones con sus socios tendrán que ceder de una manera u otra.

El Ministerio de Exteriores irá a parar con toda seguridad a Tzipi Livni, 'número dos' de Kadima, mientras que los laboristas insisten en que desean para ellos Economía, una cartera que durante la campaña Olmert prometió que se reservaría para sí mismo.

El líder laborista, Amir Peretz, se ha mostrado dispuesto a renunciar a Economía a cambio de Defensa, siempre que Kadima acepte dos condiciones: comprometerse sin reservas a impulsar un programa social que incluya elevar el salario mínimo, universalizar las pensiones, y aceptar que los laboristas puedan vetar los presupuestos generales si no responden al programa social que los dos partidos pretenden pactar.

Peretz se puso ayer en contacto con los otras dos formaciones cuyos programas contienen reclamaciones sociales -Shas y los jubilados- para establecer un bloque de cuarenta escaños y un frente común que haga posible negociar posteriormente las cuestiones sociales y económicas que reclaman.

Cinco de los siete diputados del partido de los pensionistas han sido sindicalistas, por lo que Peretz, quien durante años presidido el principal sindicato del país, espera hallar un terreno común para impulsar las reformas que ha defendido durante la campaña.

Olmert tiene un gran interés en formar la coalición de 74 escaños -en la Kneset hay 120 asientos-, puesto que de esta manera estaría en situación de pactar un programa con los laboristas, y Kadima no se convertiría en rehén de los tres partidos minoritarios, ya que ninguno de ellos tendría diputados suficientes para dejar en minoría a la coalición.

De esa manera evitaría un conflicto con Shas, ya que el líder espiritual de los ultraortodoxos sefardíes, el rabino Ovadia Yosef, se expresó hace meses en contra del plan unilateral de Olmert para retirarse de parte de Cisjordania. Yosef, sin embargo, apoya la iniciativa de la Hoja de Ruta, camino que por cierto Olmert no mencionó durante su discurso de la victoria en la madrugada de ayer.

Olmert no ha descartado por completo incorporar a otros dos partidos a la coalición. Serían el derechista Israel Beitenu (Israel es Nuestra Casa), con doce escaños, y los socialdemócratas de Meretz, con cinco, pero esta opción podría complicarle el futuro por lo que sólo recurrirá a ella en caso de extrema necesidad.

Las negociaciones para formar la coalición podrían prolongarse semanas aunque su intención es que duren lo menos posible y que el nuevo Gobierno esté listo justo después de la Pascua.

El escrutinio

El escrutinio de los votos se ha completado en el 99,5% y el restante medio punto, que corresponde a los votos de los soldados y de los empleados de las embajadas en el extranjero, se contabilizará en los próximos días, pudiendo alterar levemente los resultados conocidos.

El índice de participación fue del 63,2%, lo que representa que la abstención fue la más alta de la historia del país y bate con holgura la de 2003, cuando votó el 68% de los israelíes inscritos.

El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, telefoneó por la tarde a Olmert para felicitarlo y desear que la política israelí continúe por el camino que abrió Ariel Sharon. Durante la conversación Olmert no mencionó la Hoja de Ruta y Bush le invitó a viajar a Washington tan pronto como forme Gobierno.

Por otra parte, los veinticuatro ministros de Hamás asumieron ayer sus responsabilidades de gobierno prestando juramento en Gaza y Ramala ante el presidente Abú Mazen.



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