Tres semanas de frustrantes negociaciones para vencer la resistencia de Rusia y China a un comunicado del Consejo de Seguridad que condene unánimemente a Irán llegaban a su fin ayer después de que EEUU, Francia y Gran Bretaña rebajaran sus demandas. Con ello esperan poder coronar con resultados la visita de la secretaria de Estado Condoleezza Rice a Berlín, que ha congregado a los cancilleres involucrados.
«Hemos alcanzado un acuerdo sobre el grueso del texto y ha habido movimientos de todas las partes», anunció satisfecho el embajador estadounidense en la ONU John Bolton. «Estamos muy cerca, es un texto muy satisfactorio. Hemos sido increíblemente flexibles».
La tortuosa negociación sobre el lenguaje a utilizar estaba dañando la fuerza del mensaje de unidad que Estados Unidos quería mandar al Gobierno de Irán. La única ventaja de los comunicados presidenciales del Consejo de Seguridad sobre las resoluciones es que requieren del voto unánime de sus 15 miembros, pese a no ser de obligado cumplimiento. Al mismo tiempo este paso permite intercalar un peldaño más en la escalera de procedimientos que lleva a la adopción de sanciones económicas e incluso la intervención militar.