Arrebató la Alcaldía de Marbella al PSOE en 1991, prometiendo mano dura contra la delincuencia. Con la irrupción del GIL arranca una catarata de corrupción y fraude urbanístico en la Costa del Sol. Durante los once años que su líder ejerció como alcalde ingresó dos veces en prisión y un funcionario judicial se suicidó tras sustraer unos sumarios que le implicaban. A Jesús Gil le condenaron la Audiencia de Málaga, el Supremo y la Audiencia Nacional. Falleció en 2004, dejando 30.000 viviendas construidas ilegalmente, de las que 5.000 no son legalizables.