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Jueves, 30 de marzo de 2006
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El 'sheriff' llegó a Marbella
SE hallaba ayer el Ayuntamiento de Marbella gestionando plácidamente su propia corrupción, presunta, cuando irrumpió la Justicia en el recinto con gran aparato policial, sorprendiendo a unos funcionarios y ediles a los que nadie había logrado persuadir de que la ley, aunque muy tarde a veces, acaba exigiendo su obligado cumplimiento. En el Ayuntamiento marbellí, según indicios fehacientes muchos de los cuales pertenecen a sumarios desaparecidos de los juzgados de la localidad, la corrupción no sólo salpicaba las paredes, sino que ha inundado gran cantidad de despachos y hasta se desparramaba por ciertas empresas constructoras y personajes de intermediación, dicho sea sin recordar apatías judiciales y sospechas sobre tolerancia policial.

Se trata, al parecer, de una corrupción presunta, continua y progresivamente incrementada, nacida en tiempos antiguos, aunque sólo bajo el poder del fallecido Jesús Gil se plasmó en un lamentable deterioro urbanístico, de efectos irreversibles. La operación policial de ayer, dirigida por el Juzgado número 5 de Marbella, en estrecha sintonía con la Fiscalía Anticorrupción, se desarrolló por infinidad de ramificaciones, casi todas ellas previsibles, empezando, sin ser la pieza principal, por la actual alcaldesa, Marisol Yagüe, y el ex consejero de Urbanismo Juan Antonio Roca, del que se sospecha bastante, pasando por varios concejales y empresarios de la construcción y alcanzando a un bufete de Madrid, registrado ayer por la policía judicial.

A nadie le sorprende que una corrupción presunta tan evidente haya terminado por verse cortada de modo tan abrupto por la Justicia, pero lo que asombra al ciudadano y le somete a gran perplejidad es que la ley no se haya podido ejercitar eficazmente hasta que Marbella se ha convertido en un bochorno urbanístico. Se conocen actuaciones pintorescas, increíblemente impunes, de un juzgado de Marbella en tiempos del GIL (Grupo Independiente Liberal), fundado por el fallecido constructor de igual nombre. Y pocos ignoran las causas abiertas contra responsables municipales marbellíes, a doce o quince causas a veces por cabeza, y sin que el trueque de comisiones por licencias de construcción pudiera extirparse del mercadillo municipal.

Nadie pone reparos a la protección cautelar que ofrece y garantiza la ley a la presunción de inocencia, pero cuando la inocencia llevaba años desaparecida del urbanismo de Marbella, como prueban las fechorías urbanísticas, la tardanza en impedir administrativa, legal y judicialmente ese tipo incesante de delitos exigiría una flexibilización del derecho procesal para que ni las Administraciones ni los juzgados vean tan férreamente atadas sus manos por la rigidez del procedimiento judicial. La Junta de Andalucía ya había decidido iniciar un expediente para retirar las competencias urbanísticas al Ayuntamiento marbellí, pero de esto hace meses, y al presidente andaluz, al enterarse ayer de la operación policial, se le ocurrió decir que con ella se veía definitivamente respaldada y avalada la actuación del Consejo de Gobierno de la Junta.

La alcaldesa detenida ayer se hizo con el cargo tras haber presentado una moción de censura contra Julián Muñoz, sucesor de Gil y actual compañero sentimental de una famosa tonadillera. Y su lema municipal fue el de la lucha contra la corrupción. Pero a veces sucede que quien desea limpiar una letrina se hunde en la mierda, con perdón, y en el caso de Marbella tal vez, y sólo como presunción, el hundimiento se haya hecho muy a gusto, por lo del dinero mayormente. Pero al fin llega a los ayuntamientos malos el 'sheriff' bueno y en el 'saloon' municipal sólo queda el pianista inocente tecleando una tonadilla.



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