La tasa de ocupación hostelera en la comarca va en aumento, aunque aún no llega a alcanzar la media asturiana. Así se desprende de los últimos datos del Sistema de Información Turística de Asturias (SITA), donde se recoge que en 2004 la tasa de ocupación anual era, en el Oriente asturiano, de un 34,1%. Dato que se incrementó al año siguiente, 2005, hasta llegar al 35,5%.
No obstante, aún se mantiene por debajo del 37,6% de la media del Principado, que también va en aumento, puesto que en 2004, el porcentaje de ocupación se situaba en un 36,9%.
Son numerosas las actividades, programas, paquetes turísticos y jornadas que los municipios organizan para lograr que la temporada alta se alargue y poder transformar, al menos, la temporada media en media-alta, siempre con el difícil objetivo de la desestacionalización como meta. Los empresarios recuerdan que «este sector supone el 36% del Producto Interior Bruto comarcal». «Es el primer motor económico y hay que tratarlo con seriedad, no de folclore», apostilla Pedro Cembreros, de la Federación de Turismo del Oriente de Asturias y miembro de la mesa de turismo de la Fade.
De ahí la importancia que, tanto los gobiernos locales como los empresarios y el propio Principado, dan a la constitución de una fundación de gestión turística para desarrollar una promoción conjunta del Oriente como destino. La gran movilidad de los turistas que visitan la zona lo hacía necesario desde hace tiempo y a finales de este año se prevé que este organismo dé sus primeros pasos.
«Convulsión»
Cembreros asegura que la situación actual es «de convulsión general, puesto que las reservas que antes se hacían con antelación ahora se dejan para última hora». Este empresario se hace eco de una de las líneas de trabajo emprendidas por el sector: «Es el momento de buscar un hueco en el mercado internacional».
El caso de Llanes es peculiar, en este sentido. Pese a ser uno de los municipios que más trabaja para aumentar la ocupación, sobre todo fuera de temporada, experimentó un ligero descenso, a diferencia de lo sucedido en la comarca o en el global de Asturias. En 2004, la tasa fue del 36,8%, que pasó a un 35,6% el pasado año. Aún así, las cifras de este municipio se sitúan ligeramente por encima de la media comarcal. En general, el balance del sector turístico a lo largo de 2005 fue positivo para todo el Principado, puesto que, además de aumentar el número de pernoctaciones, también aumentó el número de establecimientos. Algo que también se produjo en la zona oriental. En 2004, había registrados 848 establecimientos que, durante el pasado año, llegaron a los 1.001. El global de plazas no se incrementa debido a la disminución de los campings. De las 28.835 que se ofrecían en 2004, se ha pasado a las 28.694 que se ofrecieron en 2005.
Hace dos años había 14.215 plazas en 23 campamentos y 2005 se cerró con 12.729 en 21 establecimientos. Asimismo, 25 albergues ofrecían 1.878 plazas en 2004, que han pasado a ser 20 con 1.500 plazas.
Más hoteles
En el lado contrario, se sitúan los establecimientos hoteleros, así como los apartamentos turísticos y las viviendas vacacionales, cuyo número y plazas aumentan cada año. El incremento más notable se ha dado en las últimas. Si en 2004 apenas había registradas 16 viviendas vacacionales, en 2005 la cifra se ha multiplicado hasta 109, y de 102 plazas, han pasado a tener 619. Lo mismo sucede en el caso de los apartamentos, aunque en menor medida. De 72 se ha pasado a 80, que ofrecen actualmente 1.655 plazas.
También el número de hoteles ha crecido de un año para otro, y sigue en aumento. De 305 que había en 2004 se ha pasado a 313 el año pasado. Una cifra que aumentará a lo largo de este año, con nuevos hoteles como los que se construyen en los concejos de Ponga y Colunga.
El turismo rural sigue en pleno auge. De ahí que de los 407 establecimientos que había en 2004, 2005 terminó con un aumento, hasta los 458. En relación a esto, los empresarios del sector proponen potenciar el turismo a través de estos alojamientos. La idea que propone la asociación piloñesa Aspitur es que cada casa de aldea funcione como una pequeña oficina de turismo, que el turista llegue y tenga toda la información del Oriente y sus recursos.