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Jueves, 30 de marzo de 2006
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Grande-Marlaska envía a la cárcel a Otegi hasta que pague una fianza de 250.000 euros
La Fiscalía cambió su anunciado criterio de solicitar prisión incondicional para el líder de Batasuna El dirigente abertzale afirma que «tenemos una oportunidad real de solucionar los problemas»
EXPECTACIÓN. Arnaldo Otegi llega a la Audiencia Nacional escoltado por una multitud de simpatizantes. / EFE
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El juez de la Audiencia Nacional Fernando Grande-Marlaska ordenó anoche el ingreso en prisión de Arnaldo Otegi hasta que pague una fianza de 250.000 euros. El magistrado acusa al portavoz de Batasuna de 108 hechos delictivos que se produjeron durante la huelga convocada el pasado 9 de marzo en el País Vasco y Navarra. La fianza se suma a los 400.000 euros que el instructor le impuso en mayo de 2005 en el sumario que investiga la presunta relación de la coalición abertzale con la organización terrorista ETA. El portavoz de la formación ilegalizada fue conducido a la cárcel de Soto del Real (Madrid).

Además de ordenar el encarcelamiento de Otegi, el magistrado dictó un segundo auto en el que fijó las fianzas para otros dos líderes de Batasuna, para los que Grande-Marlaska ordenó en su momento prisión incondicional por esta misma causa. El dirigente abertzale Juan José Petrikorena y ex portavoz de Gestoras Pro Amnistía, Juan María Olano, ambos en la cárcel desde el 16 de marzo, deberán abonar cada uno 200.000 euros para poder salir de prisión.

Frente a lo anunciado días atrás por el fiscal general del Estado, el Ministerio Público matizó ayer su postura y pidió prisión para el dirigente batasuno, pero eludible mediante el pago de una fianza de 100.000 euros, lo que permitió al magistrado modular su resolución. Una semana después de que ETA anunciase el alto el fuego permanente, fue el fiscal jefe en funciones de la Audiencia Nacional, Jesús Santos, quien defendió las tesis del Ministerio Público, y no los fiscales adscritos al caso, Juan Moral y Enrique Molina, que no pidieron prisión para ninguno de los dirigentes abertzales interrogados hace dos semanas.

Riesgo de huida

Santos reconoció que el dirigente de Batasuna incurrió durante la huelga en reiteración delictiva, pero considera que el aumento de la fianza y las comparecencias diarias pueden evitar que incurra en nuevos delitos en el futuro. Las dos acusaciones particulares personadas en la causa, la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT) y Dignidad y Justicia (DyJ), reclamaron el encarcelamiento incondicional del acusado.

Según fuentes judiciales, el magistrado entiende que Otegi ha incurrido en reiteración delictiva, pero que el riesgo de que repita comportamientos similares se verá aminorado al elevar la fianza de 400.000 a 650.000 euros.

Otegi llegó a la Audiencia Nacional sobre 17.15 horas, acompañado por sus abogadas. El portavoz de Batasuna tuvo que escuchar los gritos de «asesino» e «hijo de puta» que profirieron una veintena de ultraderechistas concentrados frente a la sede judicial, los mismos que le arrojaron una botella de agua y un mechero mientras el líder de Batasuna les contestaba con el puño en alto.

Los 'ultras' tuvieron que ser disueltos por el amplio dispositivo del Cuerpo Nacional de Policía que vigilaba la Audiencia Nacional después de que intentasen romper el cordón policial y de que agrediesen a varios periodistas. El recibimiento fue muy diferente a la despedida que vivió unas horas antes, por la mañana, cuando abandonó su casa de Elgoibar (Guipúzcoa), tras 16 días de convalecencia por una neumonía. Varias decenas de dirigentes y militantes de Batasuna le aplaudieron mientras sostenían una pancarta en la que se leía: «La represión no es el camino. El pueblo está contigo».

El portavoz de Batasuna no contestó en la Audiencia Nacional a las preguntas del juez, pero sí que hizo una declaración. Le dijo a Grande-Marlaska que él sólo es «un político» y se desvinculó de los hechos violentos ocurridos durante la huelga. Otegi señaló a los presentes que, «en términos humanos, todos sabemos que construir un modelo de solución y paz es muy difícil. Tenemos una oportunidad real de solucionar los problemas. El sufrimiento existe en todas las partes. Todos tendríamos que poner de nuestra parte y hacerlo todo en términos democráticos, de justicia, de libertad y de paz».

Pernando Barrena, uno de los portavoces de la mesa nacional de Batasuna, aseguró ayer que la situación procesal del líder del partido ilegalizado «no alterará la apuesta por la paz» de la izquierda abertzale.



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