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Jueves, 30 de marzo de 2006
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SOCIEDAD Y CULTURA
Sociedad
Al menos dos de cada diez familias asturianas no responden ya al modelo tradicional
Los hogares formados por un solo adulto con hijos a su cargo constituyen el 7% y van en aumento Los expertos reclaman un análisis riguroso de las nuevas relaciones familiares para conocer la realidad
VIÑETA. Los pequeños protagonistas del cuento, en la cama con sus dos mamás. / ANTONIO ACEBAL
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«Lo que sucede en el seno de una familia debe pasar de intocable a visible. Lo privado también es político». Esta es la idea de la sexóloga Pilar Sampedro, experta en nuevas unidades de familia, y que reclama, como otros muchos analistas de las nuevas relaciones familiares, «un estudio riguroso y serio de las formas hacia las que ha evolucionado la familia en la última década».

Los cambios se traducen en cifras y, según datos del Instituto Nacional de Estadística, dos de cada diez hogares han dejado de pertenecer a la idea tradicional de familia: matrimonio heterosexual e hijos. Es más, el 7% del total, según la misma fuente, son familias monoparentales, es decir, las formadas por un solo adulto con menores a su cargo. Una situación que la nueva ley del divorcio también puede hacer crecer.

Después de nueve años en un centro de planificación familiar en Oviedo, Pilar Sampedro ha constatado una «realidad mucho más plural y diversa de la que aparece realmente en los papeles».

De hecho, Sampedro estima que, en realidad, hasta cuatro familias asturianas de cada diez estarían fuera de los moldes convencionales. «Las monomarentales (madre con hijo a su cargo) han aumentado muchísimo. Yo me atrevo a decir que una de cada diez son madres sin pareja, pero es que además el aumento de divorcios ha ocasionado también nuevas relaciones en las que se configuran otros núcleos familiares distintos de los originales y de los que habría que saber cómo se gestionan con la anterior familia para conocer realmente qué necesitan esos adultos y esos menores o adolescentes».

También homosexuales

Separaciones, divorcios, abandonos y adopciones dan lugar a otras fórmulas y, de forma legal, desde hace apenas ocho meses, las parejas homosexuales suman un nuevo perfil al familiar. «Es evidente, siempre lo ha sido, que hay menores que se han criado con dos padres o dos madres. La nueva ley es un paso adelante para darles igualdad jurídica, para que puedan entrar a jugar en el mismo marco legal, pero no debemos olvidarnos de que siempre han estado ahí, siempre han existido», asegura Carlos de la Cruz, sexólogo y autor del libro 'El secreto de las familias', editado por el Coleitivu Milenta Muyeres y financiado por la Consejería de Vivienda y Bienestar Social y el Conseyu de la Mocedá, y que aborda la historia de dos niños con dos mamás.

Precisamente con ese cuento ilustrado se pretende «explicar, visibilizar y dar legitimidad social a los distintos modelos de familia», añade De la Cruz. Y cuenta que se dirige a niños «porque son ellos quienes plantean las dudas y quienes lo entienden con mayor naturalidad. En realidad, si se sienten confusos ante situaciones poco habituales es porque ellos reflejan los prejuicios de los adultos».

Sin embargo, la entrada en vigor de la ley de matrimonios homosexuales tampoco ha logrado hacer patente esa realidad. De hecho, en el Principado ninguna pareja de gais o lesbianas ha dado aún el paso de registrarse como familia con hijos a su cargo.

«Es difícil constatar cuántas parejas homosexuales tienen menores a su cargo en Asturias porque a nadie se le va preguntando su preferencia sexual cuando registra un hijo en un juzgado», asegura un funcionario del Palacio de Justicia de Gijón.

La entrada en vigor de la ley tampoco ha llevado parejo una afluencia de información sobre lo que tienen que hacer las parejas de homosexuales para cambiar su situación. «Ahora mismo, sinceramente, yo no sabría qué hacer si estuviera en uno de los supuestos y quisiera registrar a los hijos de una pareja homosexual», admite Pilar Sampedro.

Por otro lado, Gloria Fernández, directora del Instituto de la Infancia del Principado de Asturias, asegura que «basta con acudir al Registro Civil y darse de alta como progenitor de ese niño».

José Manuel González, de Xente Gay Astur, recuerda que, efectivamente, «los pasos ahora son iguales que para las parejas hetersosexuales. Si el niño o la niña no tienen padre reconocido, la pareja puede reconocerlo en los registros».

En Asturias aún no hay casos porque «la mayoría de las parejas homosexuales con hijos son de lesbianas y suelen proceder de un divorcio, por lo que esa criatura tiene un padre biológico y legal».

Iniciativas privadas

Una muestra de que la configuración sociológica de los hogares ha cambiado y mucho es el nacimiento el año pasado de la Asociación Asturiana de Nuevas Familias con sede en Oviedo.

Su presidenta, Dolores Díaz, asegura que una de las reivindicaciones de esta plataforma es «investigar y trabajar sobre los nuevos conceptos familiares teniendo en cuenta que para nosotros lo importante no es la estructura familiar en sí, sino la relación entre sus miembros más allá de sus lazos biológicos».



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