Tiene 35 años, un pasado musical al frente de Los Piratas y un presente y un futuro en solitario apoyado en su hermano Amaro. Iván Ferreiro, músico gallego, llega mañana a Gijón con sus 'Canciones para el tiempo y la distancia', título de su primer álbum en solitario con el que lleva un año de gira. Para el segundo ya hay algunas canciones compuestas que sonarán mañana en directo, mucho antes de afrontar una grabación en estudio que aún no tiene fechas.
-Después de tanto tiempo con Los Piratas, ¿trabajar en solitario es una alegría o una responsabilidad?
-Las dos cosas. Subirse a un escenario siempre es una responsabilidad, así que no hay mucha diferencia entre estar o no con una banda.
-¿Qué diferencias se van a encontrar los seguidores de Piratas en su directo?
-Son dos planteamientos musicales muy diferenes, Piratas tenía un grado de sofisticación muy grande, y esto es algo más básico, con bajo, batería, guitarra y voz; es un concierto de canciones.
-Habla de canciones y creo que usted las entiende como un cuento.
-En cierta manera sí, porque la canción es la pieza más pequeña de la obra musical y, al igual que un cuento, tiene que ir definida en tres minutos, tiene que sugerir una historia entera, contar cosas que aún no han sido contadas...
-¿Pero queda algo por contar?
-No, pero como todo está inventado lo único que queda es la vida personal de cada uno. Aunque haya habido miles de personas que se han enamorado o a las que les han puesto los cuernos siempre hay alguien que vive eso por primera vez, y el pop vive de esa movida, que tiene que ver con la memoria colectiva. Aunque una canción hable de cosas tuyas también habla de algo que le va a pasar a alguien dentro de un mes. En las canciones no hay moraleja, pero sí sentimientos para compartir, así que siempre hay alguien que te para por la calle y te dice que eso que cuentas le ha pasado a él.
-¿Le ocurre eso muy a menudo?
-Sí, a mí lo que más me gusta de este trabajo es ver que la gente hace suyas las canciones.
-¿Cómo fue el proceso creativo de este primer trabajo en solitario?
-Fue bastante rápido, después de Piratas yo me quedé en paro y decidimos (con su hermano) tocar todas las semanas en un bar para ir oxigenando. Íbamos haciendo temas y cantándolos, fue un proceso muy natural. Luego todo se desnaturaliza cuando sale al exterior.
-¿Por qué se desnaturaliza?
-Porque el trabajo tiene dos fases: una interior, en la que compone y grabas, y una exterior, cuando la obra deja de ser tuya.
-¿Produce vértigo dar ese paso de enseñar su obra?
-Muchísimo, es una sensación terrible. Cuando terminas el disco hay dos o tres meses en los que se produce un vacío gigantesto, la nada más total.